TESIS 5

EL VERDADERO EVANGELIO DEL REINO

 

 

¿Conoce usted el verdadero Evangelio del Reino?, ¿sabe usted en qué consiste esa Buena Noticia del Reino de Dios?

Desgraciadamente millones de personas han sido engañadas por falsos "evangelios del reino", sin embargo, solo hay UN Evangelio del Reino, el cual vamos a conocer seguidamente en esta tesis número 5.

Para empezar, NO HAY DOS EVANGELIOS, sino solo UNO: "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia del Ungido, para seguir un evangelio diferente. NO QUE HAYA OTRO, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio del Ungido (Gal.1:6-7).

Observe ahora lo que dijo Pablo en Hechos 20:24 “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para DAR TESTIMONIO DEL EVANGELIO DE LA GRACIA DE DIOS."

Pablo dijo bien claro que él predicaba el Evangelio de LA GRACIA DE DIOS, y además dijo que ese ministerio lo recibió del propio Jesús. En otros pasajes leemos que Pablo predicaba EL REINO DE DIOS (Hch.19:8; 20:25; 28:23), lo cual demuestra sin ninguna duda que el Evangelio del Reino es el mismo Evangelio de la GRACIA de Dios, es decir, el Evangelio o Buena Nueva de que somos salvos por GRACIA, por medio de la fe, no por obras, para que nadie se gloríe (Ef.2:8-9).

Este Evangelio de la gracia de Dios también es llamado "Evangelio DEL Reino" porque su ORIGEN está en el Reino de Dios, en la Familia de Dios, ya que un reino es una familia. La palabra "del" indica procedencia, es decir, es la Buena Noticia PROCEDENTE del Reino de Dios, o Reino de los cielos.

 

¡¡EL VERDADERO EVANGELIO DE LA GRACIA DE DIOS!!

 

La iglesia católica romana enseña que la salvación eterna es solo por la Gracia de Dios, y también por nuestras obras. Esa afirmación papista es totalmente falsa y contradictoria, ya que si la salvación eterna es solo por la Gracia de Dios entonces no puede ser también por nuestra obras.

En este estudio bíblico voy a demostrar que la iglesia católica romana es una iglesia falsa y apóstata, la gran ramera, la cual predica un falso y pervertido evangelio opuesto al verdadero Evangelio de la Gracia de Dios predicado por los apóstoles del Señor Jesús, el Ungido. y especialmente por el apóstol Pablo, al cual le fue encomendado especialmente la predicación del Evangelio de la Gracia de Dios a los gentiles: "Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio de la Buena Noticia de la gracia de Dios" (Hch.20:24). Esta Buena Noticia de la Gracia de Dios ya comenzó a ser pervertida y falsificada por algunos falsos maestros y falsos cristianos, especialmente en Galacia, donde esos falsos maestros se habían infiltrado dentro de las iglesias de la provincia de Galacia (hoy Turquía), y entonces Pablo les escribió una importantísima carta, en la cual les dijo lo siguiente: "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia del Ungido, para seguir una Buena Noticia diferente. No que haya otra, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir la Buena Noticia del Ungido. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otra Buena Noticia diferente de la que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente Buena Noticia de la que habéis recibido, sea anatema." (Gal.1:6-9).

Esas palabras del apóstol Pablo son la base de toda la epístola a los Gálatas. Pablo estaba perplejo, asombrado, por lo que estaba ocurriendo en las iglesias de la provincia de Galacia. Pablo les había predicado el Evangelio de la Gracia de Dios, es decir, el mensaje de que la salvación es solo por la Gracia de Dios, no por nuestras obras (Ef.2:8-9), sin embargo, esas iglesias comenzaron a apartarse del verdadero Evangelio predicado por el apóstol Pablo, y se dejaron engañar por algunos falsos maestros judíos, los cuales les enseñaban que tenían que cumplir las obras de la ley para ser justificados delante de Dios, y también enseñaban que Pablo era un falso apóstol. Sin embargo, Pablo dijo que si alguno predicaba un evangelio diferente al que él predicaba, era maldito (anatema). Hoy en día a millones de malditos, especialmente dentro de la iglesia católica romana (la gran ramera) que predican un evangelio pervertido y diferente al predicado por el apóstol Pablo.

El apóstol Pablo escribió a los cristianos de Galacia, y les dijo lo siguiente:

"¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesús, el Ungido, fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el poder del Altísimo por las obras de la ley,

o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el poder del Altísimo, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el poder, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. El Ungido nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en el Ungido Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del poder del Altísimo." (Gál.3:1-14).

Como podemos ver, el mensaje de Pablo a los cristianos de Galacia se puede resumir en las siguientes palabras: LA JUSTIFICACIÓN SOLO POR LA FE. La justificación es algo que Dios da a sus hijos, y que nos declara justos y perfectos (santos) y limpios delante de él, por medio de la fe en el Señor Jesús, el Ungido, ¡no por nuestras obras!

La iglesia católica romana, sin embargo, enseña que la justificación del pecador es solo por la Gracia de Dios, y también por nuestras obras. Más arriba ya dije que esa frase del papista es ridícula, falsa y contradictoria, ya que si la justificación y salvación del pecador es solo por la Gracia de Dios, entonces no puede ser por nuestras obras, ya que si es por Gracia, entonces ya no es por obras: "Y SI POR GRACIA, YA NO ES POR OBRAS; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra." (Ro.11:6). El pasaje es bien claro: si la salvación es por la Gracia de Dios, ¡entonces no es por nuestras obras!, ya que entonces la Gracia no sería gracia. Decir que las obras nuestras son necesarias para nuestra salvación es pervertir de forma diabólica esas palabras de Pablo, predicando un falso evangelio.

Ahora bien, esa iglesia católica romana (la gran ramera) afirma que el apóstol Pablo se refería solamente a las obras DE LA LEY, y dice que efectivamente, nadie será justificado por las obras de la ley, ¡pero sí por nuestras buenas obras!, es decir, el papista pretende hacernos creer que las obras de la ley, y nuestras propias obras, son cosas diferentes. Este argumento dado por le papismo es absolutamente falso, ridículo y diabólico, como voy a demostrar seguidamente.

 

LA JUSTIFICACIÓN SOLO POR LA FE, SIN OBRAS

 

El apóstol Pablo escribió lo siguiente a los cristianos gentiles de la ciudad de Efeso: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en el Ungido Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." (Ef.2:8-9).

Observe que en ese pasaje Pablo no dijo "obras de la ley"?, simplemente dijo OBRAS, y se refiere a nuestras obras humanas, las que nosotros llamamos "buenas obras". Pablo dijo bien claro que por esas obras humanas NADIE será salvo, ya que la salvación es SOLAMENTE por la GRACIA de Dios, e igualmente, como es obvio, tampoco nadie será justificado ni salvo por las obras de la ley. Dicho en otras palabras, CUANDO EL APOSTOL PABLO HABLABA DE LAS OBRAS SE REFERIA TANTO A LAS OBRAS DE LA LEY, COMO A LAS OBRAS HUMANAS. ¡Nadie es justificado por las obras, ningún tipo de obra!, ya que la justificación es solamente por la Gracia de Dios a través de la fe en el Ungido Jesús, leámoslo:

"Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesús, el Ungido, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en el Ungido Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús." (Ro.3:21-26).

"Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras" (Ro.4.3-5).

Leyendo esos pasajes importantísimos del apóstol Pablo, el perito arquitecto de la Iglesia de Dios, la cosa está bien clara: un pecador alcanza la Gracia de Dios SOLO POR MEDIO DE LA FE, NO POR LAS OBRAS. ¡Las obras no son lo que nos salvan ni nos justifican delante de Dios!, ya que si así fuera, entonces significaría que la Gracia de Dios es imperfecta e insuficiente para salvar, ya que tendríamos que añadir nuestras obritas para que Dios nos pueda salvar, lo cual es mentira, es un evangelio falso, y quienes predican ese pervertido evangelio están bajo el ANATEMA (maldición) de Dios (Gal.1:8-9).

Por consiguiente, la verdadera Gracia de Dios no es la mentira que predica la iglesia católica romana. La gran ramera romana ha engañado vilmente al mundo entero, diciendo que la justificación y la salvación del pecador es solo por la Gracia de Dios y también por nuestras obras, pero esa afirmación de la gran ramera es una absoluta idiotez contradictoria, ya que si la salvación es SOLO por la Gracia de Dios, ¡entonces ya no es también por nuestras obras!, o como dijo el apóstol Pablo: "Y SI POR GRACIA, YA NO ES POR OBRAS; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra." (Ro.11:6). El pasaje es bien claro: si la salvación es por la Gracia de Dios, ¡entonces no es por nuestras obras!, ya que entonces la Gracia no sería Gracia. Decir que las obras nuestras son necesarias para nuestra salvación es pervertir de forma diabólica esas palabras de Pablo, predicando un falso evangelio.

El apóstol Pablo dijo lo siguiente a los cristianos de Galacia: "sabiendo que EL HOMBRE NO ES JUSTIFICADO POR LAS OBRAS DE LA LEY, SINO POR LA FE DE JESÚS, EL UNGIDO, nosotros también hemos creído en Jesús, el Ungido, para ser justificados por la fe del Ungido y no por las obras de la Ley, por cuanto POR LAS OBRAS DE LA LEY NADIE SERÁ JUSTIFICADO" (Gal.2:16).

Esos pasajes del apóstol Pablo son de una importancia crucial, son la base del Evangelio verdadero, el cual ha sido pervertido por la gran ramera y sus hijas rameras. En esos pasajes Pablo dijo bien claro que la justicia de Dios es solo por medio de la fe en el Ungido Jesús, somos justificados solamente por la fe en el Ungido, no por las obras de la ley, ni tampoco somos salvos por las obras humanas, como leemos en Efesios 2:8-9. Cuando el papismo enseña que somos salvos también por las obras lo que está diciendo claramente es que LA GRACIA DE DIOS NO ES SUFICIENTE, es IMPERFECTA, y que por tanto nosotros tenemos que añadir nuestras obritas humanas para que Dios nos pueda dar la salvación. Pero el apóstol Pablo fue bien claro: "Y SI POR GRACIA, YA NO ES POR OBRAS; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra." (Ro.11:6). El pasaje es bien claro: si la salvación es por la Gracia de Dios, ¡entonces no es por nuestras obras!. Por lo tanto, el papismo está predicando un falso evangelio que está bajo el anatema de Dios! (Gal.1:6-8). Es interesante que en ese pasaje de Romanos 11:6 tampoco se dice "obras de la ley" sino "obras", lo cual significa que cuando el apóstol Pablo hablaba de las obras, se refería tanto a las obras de la ley, como a las obras que pueda hacer cualquier humano, sea judío o gentil. Obviamente cuando Pablo habló de las obras de la ley se refería a los judíos, que están bajo la ley, pero resulta que en otros pasajes, como Efesios 2;8-9, Pablo mencionó la palabra OBRAS, sin añadir "de la ley", indiciando así que se refiere a cualquier obra que pueda hacer cualquier ser humano, y no solo eso, esas palabras de Pablo a los cristianos de Efeso NO ERAN PALABRAS PARA LOS JUDÍOS, por la sencilla razón de que esos cristianos de la iglesia de Efeso no eran judíos, sino GENTILES: "Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne" (Ef.2:11).

Por consiguiente, repito, cuando el apóstol Pablo hablaba de las obras, no solo se refería a las obras de la ley, con relación a los judíos, sino también a las obras de los gentiles, y tal como dijo Pablo a los efesios, la salvación es por la GRACIA DE DIOS, ¡¡¡NO POR LAS OBRAS, PARA QUE NADIE SE GLORÍE!!! Decir que nuestras obras son necesarias para la salvación es exactamente lo mismo que decir que la Gracia de Dios es IMPERFECTA E INSUFICIENTE PARA PODER SALVARNOS, o dicho en otras palabras, ¡¡es un INSULTO Y RECHAZO de la Gracia de Dios!.

El apóstol Pablo escribió a Tito lo siguiente: "Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el poder del Altísimo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesús, el Ungido, nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna." (Tito 3:4-7). Observe que en este pasaje Pablo tampoco dijo "obras de la ley", sino que se estaba refiriendo a nuestras "obras de justicia" y dijo bien claro que Dios nos salvó NO POR ESAS OBRAS DE JUSTICIA NUESTRAS, sino por su misericordia, es decir, solo por su Gracia, ¡este era el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios predicado por el apóstol Pablo (Hch.20:24), y que le llevó a padecer mucho de parte de los enemigos judíos anticristianos sujetos a la ley o Torah de Moisés, los cuales siempre buscaban la forma de asesinar al apóstol Pablo.

Resumamos brevemente el Evangelio de la Gracia de Dios predicado por el apóstol Pablo:

 

a) La justificación y la salvación es solo por la Gracia o misericordia de Dios, NO POR NUESTRAS OBRAS. Esos pasajes tampoco dicen que la justificación y la salvación sean por la Gracia de Dios y por nuestras obras, sino solo por la Gracia de Dios.

 

b) Esa Gracia de Dios la recibimos por la fe, es decir, la fe es el medio o instrumento nuestro para recibir esa Gracia o misericordia de Dios que al final nos salvará, cuando el Hijo de Dios venga en gloria para salvar a los que le esperan (Heb.9:28). La fe nuestra es algo así como nuestra mano, la cual extendemos para recibir ese regalo de Dios, fruto de su Gracia, que es la vida eterna y la salvación. Ojo, la fe no es lo que nos salva, sino solo la GRACIA DE DIOS. La fe es solo el medio para poder recibir esa gracia de Dios.

 

c) Somos creados en el Ungido Jesús para que andemos en buenas obras. Esos pasajes de Pablo no dicen que esas buenas obras nos salven, y tampoco dicen que esas buenas obras ayuden a nuestra salvación, sino simplemente que andemos en buenas obras, conforme a la voluntad de Dios.

 

d) Por lo tanto, la doctrina enseñada por la iglesia católica romana, la gran ramera, de que la justificación y la salvación eterna es por la fe y también por nuestras obras es mentira, ¡eso es un falso evangelio! Las buenas obras JAMÁS podrán darnos la salvación, ni ayudarnos a ser salvos, ya que esta salvación eterna es solo por la GRACIA DE DIOS, NO POR NUESTRAS OBRAS, para que nadie se gloríe. Esta enseñanza bíblica destroza y pulveriza toda la estructura podrida en la que se fundamenta la gran ramera, la iglesia católica romana, ya que si la salvación eterna la tendremos solamente por la Gracia de Dios, a través de la fe, entonces todos los sacramentos falsos inventados por la gran ramera como méritos para conseguir la salvación o para ayudarnos a ser salvos quedan pulverizados y no sirven para nada.

 

Ahora bien, ¿significa esto que los verdaderos cristianos no tenemos que hacer buenas obras?, ¡de ninguna manera!, por supuesto que los verdaderos cristianos hacemos buenas obras, pero estas buenas obras no las hacemos como méritos para alcanzar la salvación, ni para ayudarnos a ser salvos, porque ya hemos visto que la salvación es SOLO POR LA GRACIA DE DIOS, NO POR NUESTRAS OBRAS. Esas buenas obras que hacemos los verdaderos cristianos son como resultado de nuestra fe en el Hijo de Dios, son el fruto del espíritu, y no la causa de la salvación.

La fe falsa por supuesto que no salvará a nadie. Esta fe falsa consiste en decir que se cree en Dios, PERO CON SUS HECHOS LO NIEGA, y pondré un ejemplo claro de lo que es una fe falsa: la gran ramera, la iglesia católica romana, dice tener fe en Dios, sin embargo, CON SUS HECHOS LO NIEGA, ya que es una iglesia repleta de mentiras doctrinales, asesinatos, blasfemias, robos hechicerías y abominaciones. Esa iglesia del diablo ha asesinado a decenas de millones de santos y no santos a través de muchos siglos de inquisición papal, ¿como entonces esa iglesia puede tener una fe verdadera?, ¡¡¡imposible!!!, mil veces imposible. Esa gran ramera tiene una FE FALSA, y por eso es que está condenada a ser destruida al final, tal como predice el Apocalipsis.

La fe verdadera o viva sí que nos salvará. Esta fe verdadera es la que se tiene en Dios y en su Hijo, el Ungido, y solo por medio de esa fe somos justificados delante de Dios. Esta fe verdadera se demuestra por medio de nuestras obras, pero estas obras ni nos salvan, ni ayudan a nuestra salvación, ya que SOLO POR LA GRACIA DE DIOS, NO POR OBRAS, SOMOS SALVOS (Ef.2:8-9). La doctrina papista de que nuestras obras nos ayudan a salvarnos es una burda mentira del diablo y un insulto a Dios, pues esto significa que entonces la Gracia de Dios es imperfecta e insuficiente para salvarnos, ya que tenemos que ayudar a Dios con nuestras obritas para que él pueda salvarnos, ¡la salvación es solo por la GRACIA de Dios, por medio de la fe sola!. Primero es la Gracia de Dios, y seguidamente nuestra fe. Como ya he dicho, nuestra fe es como nuestra mano, la cual extendemos humildemente al Creador para tomar esa Gracia de Dios, que es el regalo de la vida eterna. Por lo tanto, primero es siempre la Gracia de Dios, seguida de nuestra fe, tal como enseñó Pablo: "Porque por GRACIA sois salvos, por medio de la FE, y esto no es de vosotros, pues es don (regalo) de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe" (Ef.2:8-9). Como vemos, primero es la Gracia de Dios, y después nuestra fe para tomar esa Gracia de Dios que nos justifica (nos hace santos perfectos) y nos salvará la final, cuando el Ungido Jesús venga en gloria (Heb.9:28). El pecador que ha alcanzado esa Gracia de Dios la alcanza solo por su FE, ¡no por sus obras!. ¡Cuan diferente es este Evangelio de la Gracia de Dios predicado por el apóstol Pablo comparado con el diabólico y falso evangelio predicado por los papistas idólatras y paganos! Los papistas idólatras jamás podrán alegar que nadie les mostró la verdad. ¡¡Ellos, si no se arrepienten y rectifican, serán condenados al lago de fuego y azufre porque voluntariamente REHUSARON arrepentirse de sus mentiras e idolatrías, y rehusaron creer en el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios. El Apocalipsis dice lo siguiente: "El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Padre, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda" (Ap.21:7-8).

 

Muchos papistas citan Efesios 2:10, y enseñan que ese pasaje dice que somos salvos por obras. ¡Eso es una burda mentira!, eso no lo dice el texto por ninguna parte, ya que los versos 8 y 9 dicen bien claro que somos salvos por la GRACIA DE DIOS, NO POR OBRAS, por lo tanto, el verso 10 no va a decir todo lo contrario de los versos 8 y 9. Lo que dice el verso 10 sencillamente es que esa Gracia de Dios nos lleva a hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que andemos en ellas, pero ese pasaje no dice por ninguna parte que esas buenas obras nos salven o nos ayuden a ser salvos. Esos papistas sencillamente retuercen y pervierten las palabras de Pablo, para su propia perdición, tal como dijo el apóstol Pedro: "Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición." (2Pedro 3:15-16). Los papistas que predican su pervertido evangelio son sencillamente una pandilla de indoctos que tuercen y deforman las palabras del apóstol Pablo, para su propia perdición.

Muchos papistas indoctos también suelen citar el pasaje de Pablo en Romanos 2:6-8 para decir que la salvación es por medio de nuestras obras, pero ese pasaje de Pablo no dice por ninguna parte que seremos salvos por obras, lo que dice es que Dios PAGARÁ a cada uno según las obras que hiciera, es decir, el pago que Dios dará será JUSTO Y PROPORCIONAL a lo que hizo cada ser humano en la tierra. A aquellos seres humanos que perseveraron en hacer el bien buscando la gloria, el honor y la inmortalidad, tendrán la vida eterna, la cual es SOLO UN REGALO DE DIOS, FRUTO DE SU GRACIA: "Porque la paga del pecado es muerte, mas el regalo de Dios es vida eterna en el Ungido Jesús Señor nuestro." (Ro.6:23). Por lo tanto, la vida eterna no es algo que ganamos los humanos con nuestras obras, sino solo un REGALO DE DIOS, el cual nos da por su Gracia, no por obras, para que nadie se gloríe (Ef.2:8-9). Aquellos humanos que hicieron lo bueno recibirán ese regalo de la vida eterna, pero no como pago a sus buenas obras, sino solo como REGALO de Dios, ¡como regalo!, y ese gran regalo de la vida eterna no se compra con nuestras miserables obritas humanas, ya que si se comprara, entonces ya no sería un regalo o don de Dios.

Por lo tanto, el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios no es la gran mentira que la maldita iglesia de Roma enseña. La gran ramera romana miente cuando dice que la salvación es solo por la Gracia de Dios y también por nuestras obras, pero esa afirmación de la gran ramera es una absoluta idiotez contradictoria, como ya he dicho varias veces, ya que si la salvación es SOLO por la Gracia de Dios, ¡entonces ya no es también por nuestras obras!, o como dijo el apóstol Pablo: "Y SI POR GRACIA, YA NO ES POR OBRAS; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra." (Ro.11:6). El pasaje es bien claro: si la salvación es por la Gracia de Dios, ¡entonces no es por nuestras obras!, ya que entonces la Gracia no sería gracia. Decir que las obras nuestras son necesarias para nuestra salvación es pervertir de forma diabólica esas palabras de Pablo, predicando un falso evangelio, el cual es doctrina de demonios (1Tm.4:1), y quienes predican ese pervertido evangelio están bajo el anatema (maldición) de Dios (Gal.1:6-8). ¿Esto es tremendamente grave y serio! Quiero dejar claro que los papistas embusteros e idólatras que predican ese falso evangelio JAMÁS SERÁN SALVOS, aunque estos hubieran dado apariencia de piedad y "santidad" ante los ojos humanos, y el mundo los alabe y hable bien de ellos y los consideren "santos" y "santas" estos NUNCA serán salvos, sino que serán arrojados al terrible lago de fuego, porque ellos fueron unos mentirosos y unos idólatras, ya que predicaron un falso evangelio contrario al verdadero Evangelio de la Gracia de Dios predicado por el apóstol Pablo, y además practicaron la más asquerosa y diabólica IDOLATRÍA, al adorar pedazos de galletas de harina (llamadas "hostias") diciendo que esas galletas son el mismísimo Hijo de Dios, ¡con su cuerpo, alma y divinidad!, esos papistas paganos, mentirosos e idólatras que practican esa maldita idolatría JAMÁS SERÁN SALVOS, pues la Palabra de Dios dice bien claro cual será el destino final de todos los MENTIROSOS E IDÓLATRAS como ellos (Ap.21:7-8).

 

¿Y QUÉ SUCEDE CON EL PASAJE DE SANTIAGO?

 

Los papistas embusteros e idólatras que rechazan esta verdad del Evangelio de la Gracia de Dios predicado por el apóstol Pablo siempre esgrimen la epístola de Santiago, y citan este pasaje:

 

"Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta." (Santg.2:14-26).

 

Muchos ven en esas palabras de Santiago una total contradicción con la enseñanza del apóstol Pablo, el cual predicó el Evangelio de la Gracia de Dios, diciendo que somos justificados SOLO POR LA FE, NO POR OBRAS, tal como he demostrado en esos pasajes de Pablo que he citado más arriba. Sin embargo, Santiago dijo que somos justificados por las obras, y no solo por la fe. ¿Existe realmente una contradicción y oposición entre el apóstol Pablo y Santiago?, ¡de ninguna manera!, no existe contradicción alguna, sencillamente la enseñanza de Pablo y Santiago se COMPLEMENTAN cuando entendemos perfectamente lo que Pablo y Santiago enseñaron. Veamos:

Como ya he demostrado, el apóstol Pablo predicó la justificación solo por la fe, pero la justificación PARA CON DIOS:

"Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesús, el Ungido; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios." (Ro.5:1-2). Como podemos ver, la justificación mencionada por Pablo es la del pecador CON DIOS, y esta justificación es solo por la fe, no por la obras. Sin embargo, la justificación mencionada por Santiago no es la justificación con Dios, sino las justificación HUMANA, la cual se efectúa por las buenas obras que hacemos a otros humanos, y esas buenas obras son la demostración de nuestra fe: "Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras". Estas obras mencionadas por Santiago no nos justifican delante de Dios, en ninguna parte dijo Santiago que las obras nos justifiquen ante Dios, sino que son solamente la demostración o prueba de la fe verdadera. La fe verdadera produce buenas obras, y si no hay buenas obras, entonces significa que no hay fe verdadera. sino que es una fe muerta en sí misma.

Santiago seguidamente puso dos ejemplos tomados de la Biblia: Abraham y Rahab la ramera. Santiago dijo que Abraham fue justificado cuando obedeció a Dios y ofreció a su hijo en sacrificio, un sacrificio que, obviamente, no se llevó a cabo, pues Dios envió a un ángel para impedir que Abraham matara a su hijo Isaac, es decir, Dios sencillamente puso a prueba la fe de Abraham, y esa fe de Abraham era verdadera, pues obedeció a Dios, es decir, la fe de Abraham se PERFECCIONÓ cuando obedeció a Dios y ofreció a su hijo. Esa justificación mencionada por Santiago no era la justificación por la fe mencionada por Pablo, sino que Santiago se estaba refiriendo a la justificación humana, la cual sucede cuando obedecemos a Dios y obramos conforme a su voluntad. El propio Santiago dijo bien claro cuando Abraham fue justificado con Dios, y fue cuando CREYÓ A DIOS, y entonces esa fe le fue contada por justicia, y después esa fe de Abraham se perfeccionó muchos años después, cuando ofreció a su hijo, y esto es lo mismo que enseñó el apóstol Pablo, cuando dijo también que Abraham fue justificado cuando creyó a Dios, el cual le prometió que le daría un hijo. Leamos atentamente lo que dijo Pablo: "Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia... Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El (Abraham) creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. (Ro.4:1-5, 16-25).

 

"Así Abraham CREYÓ A DIOS, y le fue contado por justicia." (Gal.3:6).

En esos pasajes del apóstol Pablo se enseña de forma meridianamente clara que Abraham fue justificado para con Dios solamente CUANDO CREYÓ A DIOS, es decir, cuando creyó en la promesa de Dios de que le daría descendencia y sería padre de muchedumbres de gentes, a pesar de que Abraham ya era muy anciano, y Sara era totalmente estéril. Sin embargo, Abraham creyó a Dios, y entonces esa fe de Abraham le fue contada por justicia, le justificó ante Dios. Observe que esa justificación de Abraham de ninguna manera fue por medio de sus obras, sino solo por SU FE, sin embargo, esa fe viva de Abraham fue PERFECCIONADA muchos años después, cuando Dios le probó y le ordenó que sacrificara a su hijo, y entonces Abraham obedeció a Dios, y es entonces cuando esa justificación de Abraham fue perfeccionada, ¡pero la justificación con Dios ya la tenía Abraham cuando CREYÓ a Dios!, las obras jamás ayudaron a Abraham para ser justificado delante de Dios, ¡fue solamente su fe!, y esa fe verdadera después fue probada, cuando tuvo que obedecer a Dios entregando a su hijo para ser sacrificado, un sacrificio que lógicamente no se efectuó, ya que Dios no permitió que Abraham matara a su hijo; simplemente Dios probó la fe de Abraham, y esa fe se demostró que era verdadera, viva. Pablo seguidamente menciona a los cristianos, y dice que nosotros también somos justificados por la fe, la creer que en el Dios Padre, el cual resucitó a su Hijo Jesús. Por lo tanto, la justificación de Abraham para con Dios fue solamente por su fe, y la justificación nuestra para con Dios también es solamente por la fe, siendo las buenas obras nuestras simplemente una demostración de nuestra fe, es decir, cuando OBEDECEMOS a Dios significa entonces que nuestra fe es viva y verdadera, por eso es que el Evangelio dice bien claro que Dios es el autor de la eterna salvación para todos aquellos que LE OBEDECEN:

"Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen" (Heb.5:8-9).

Como podemos ver, sin obediencia a Dios no hay salvación posible. Primero creemos a Dios, y entonces somos justificados por la fe delante de él, es decir, él nos declara justos y santos (perfectos), pero luego esa fe verdadera se demuestra por medio de la obediencia a Dios, a lo que él dice en su Palabra, obedeciendo a lo que nos mandó el Hijo de Dios, por eso es que el Ungido dijo lo siguiente:

"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad." (Mt.7:21-23).

 

"¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa." (Lc.6:46-49).

 

Como podemos ver, solo aquellos santos que hagan la voluntad de Dios y hagan lo que el Mesias dijo entrarán en el Reino de los cielos. Solo los verdaderos santos, es decir, los justificados solo por la fe, hacen la voluntad de Dios, y su fe viva y verdadera la demuestran por sus obras, que son el fruto del espíritu. Pero aquellos que no han sido justificados por la fe, sino que pervierten el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios, no hacen la voluntad de Dios, y esa incredulidad la demuestran por sus malas obras, las cuales consisten en mentiras, herejías, crímenes, robos, abominaciones, idolatrías, hechicerías, etc. etc. y todas estas malas obras las podemos ver en cantidades industriales, por ejemplo, dentro de la iglesia católica romana, la cual es la gran ramera mencionada en el libro del Apocalipsis. Si usted aun miembro de esa gran ramera, ¡salga cuanto antes de esa iglesia apóstata y falsa!, tal como Dos ordena a su pueblo en Apocalipsis 18:4. Si usted es un verdadero cristiano y tiene una fe en Dios verdadera, OBEDECERÁ A DIOS, y saldrá de esa gran ramera, para no recibir las plagas que al final Dios la enviará. Recuerde que Dios salvará solamente a aquellos que le obedecen.

 

EL DON DE DIOS ES SU GRACIA, NO NUESTRA FE

 

Una de las doctrinas más falsas y anticristianas enseñadas por los falsos maestros es decir que la fe es un don de Dios, y si alguien no tiene fe, es entonces porque Dios no le ha dado ese don. En este apartado vamos a desenmascarar esa espantosa doctrina de demonios.

El Nuevo Testamento habla de la fe como doctrina, y de la fe en Dios. La fe como doctrina por supuesto que viene de Dios, ya que es su doctrina, su enseñanza, y no es doctrina humana, sin embargo, la fe en Dios es algo que sale del ser humano: "tened fe en Dios" (Mr.11:22). Si la fe en Dios no fuera algo que sale de nosotros, entonces el Ungido JAMÁS habría dicho esas palabras de "tened fe en Dios".

 

El error de muchos es no saber diferenciar entre LA CREENCIA EN DIOS, Y LA FE COMO CUERPO DOCTRINAL, es decir, cuando el Nuevo Testamento habla de la fe, unas veces se refiere a la FE EN DIOS, y otras veces se refiere a la sana DOCTRINA, por eso es que el apóstol Judas dijo: "LA FE DADA una sola vez a los santos", y por "fe" el apóstol se estaba refiriendo a la DOCTRINA, por eso es que Pablo dijo que en los postreros tiempos, en estos tiempos, algunos APOSTATARIAN DE LA FE, escuchando a espíritus engañadores, y a DOCTRINAS de demonios" (1Tm.4:1) El apóstol Pablo se estaba refiriendo a la DOCTRINA, a la FE como doctrina, la cual sería abandonada por los falsos cristianos.

Mirad, si la fe en Dios fuera un don o regalo de Dios, entonces todos los millones de ateos e incrédulos que se condenen podrían perfectamente reprochar con justicia a Dios, diciendo que ÉL NO LES QUISO DAR A ELLOS EL DON O REGALO DE LA FE, y que por lo tanto, son sin culpa, y no pueden ser condenados. ¿Os dais cuenta?

El Nuevo Testamento también hace una diferencia entre el DON DE FE, y la FE EN DIOS, lo cual son dos cosas muy diferentes. El don de fe es uno de los dones del espíritu de Dios: “Porque a éste es dada por el espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo espíritu; a otro, fe por el mismo espíritu” (1Co.12:8-9). Este tipo de don de fe es dada por Dios solamente a algunos cristianos, como dice bien claro ese pasaje de Pablo: "a este", "a otro", por lo tanto, no se está refiriendo a la fe en Dios que nosotros podemos tener, sino a un don o regalo que Dios da a algunos cristianos en circunstancias especiales, como sucede con el don de sabiduria, o la palabra de ciencia, sin embargo, la fe en Dios es algo muy diferente, esta fe en Dios PROCEDE DEL SER HUMANO, la tenemos nosotros, y es el medio por el cual recibimos la gracia o misericordia de Dios, tal como dijo el apóstol Pablo en Efesios 2:8-9. Veamos brevemente este pasaje de Pablo: "Porque POR GRACIA sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

Fijaos bien, aparentemente ese pasaje de Efesios dice que el don de Dios es la fe, ¡pero no es así!, EL DON DE DIOS ES SOLAMENTE SU GRACIA, su misericordia!, y ese don lo recibimos por medio de la fe NUESTRA, somos nosotros los que creemos y recibimos ese don de Dios, la fe es nuestra, pero la gracia o don es de Dios. Y ahora os voy a demostrar de forma mucho más clara con la Escritura que ese don de Dios es únicamente su gracia, y no la fe en Dios: "Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesús, el Ungido. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación." (Ro.5:15-16).

"que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en el Ungido Jesús por medio de la Buena Noticia, de la cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder." (Ef.3:6-7).

"Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don del Ungido" (Ef.4:7). 

Fijaos bien en esos pasajes de Pablo. En ellos se dice bien claro que el don de Dios es la GRACIA DE DIOS, es decir, su misericordia, venida por medio de su Hijo, el Ungido Jesús, y nosotros somos salvos por esa gracia de Dios, tal como dice Efesios 2:8-9. Esos pasajes de Pablo no dicen por ninguna parte que el don de Dios sea la fe, sino -repito- la GRACIA O MISERICORDIA DE DIOS. La fe es sencillamente el medio HUMANO que nosotros tenemos para aceptar o recibir esa gracia de Dios, por eso es que cuando el Ungido dice: "tened fe en Dios", lo que estaba diciendo es que recibamos por fe esa gracia o misericordia de Dios. Y poniendo un simil para entenderlo mejor, diré lo siguiente: la gracia de Dios sería como un vaso de agua fresca y pura que alguien nos regala, y nosotros estamos sedientos, entonces NOSOTROS estiramos el brazo para coger con nuestra mano ese vaso de agua. Esa decisión y acción de estirar nuestro brazo, para tomar ese vaso de agua fresca y poder saciar nuestra sed, sería nuestra fe. El don viene de Dios, y la fe sale de nosotros, por lo tanto, los que se condenen no es porque Dios les negara la fe y quería que se condenaran, ¡eso sería una blasfemia y una aberración, ya que Dios NO QUIERE QUE NADIE SE CONDENE!, los que se condenen al lago de fuego es sencillamente porque no quisieron tener fe, es decir, no quisieron alargar su mano (tener fe) para tomar del agua espiritual, del agua de la vida gratuitamente: "el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente." (Ap.22:17). Sin embargo, Satanás ha deformado esta doctrina verdadera, y ha engañado a muchos, especialmente a los llamados "calvinistas", diciendo que la fe en Dios es algo que Dios da a algunos, y se la niega a otros, ¡que monstruosidad de doctrina!, si esa aberración doctrinal fuera verdadera, entonces los ateos que se condenen podrán acusar con razón a Dios de NO HABERLES QUERIDO DAR LA FE EN DIOS PARA SER SALVOS, por lo tanto, ¡ellos no tendrían ninguna culpa de su condenación, la culpa sería solamente de Dios!.

Por consiguiente, esa doctrina de que la fe en Dios es un don que Dios da a unos, y se la niega a otros, es una monstruosa doctrina de demonios, es una espantosa mentira contraria totalmente al amor de Dios, a su justicia, y opuesta al verdadero Evangelio de la Gracia de Dios. Quien no tiene fe en Dios es sencillamente porque no le da la gana tener fe, él no quiere creer en Dios ni en el Evangelio, y por tanto, la culpa de su incredulidad recae solamente sobre él mismo, no sobre Dios.

Y para terminar, como alguno seguramente citará este pasaje de Pablo que dice: "puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios." (Heb.12:2), pues alguno dirá que -según ese pasaje- el Ungido es quien produce la fe en Dios, ¡pues no señor!, ese pasaje no dice eso. Para empezar, el texto no dice "la fe en Dios", sino "la fe", pero ¿a cual fe se refiere?, ya hemos visto que existe la fe en Dios, y la fe doctrinal, por ejemplo, la palabra "fe" que aparece en 1Tm.4:1 y en otros pasajes se refiere a la verdadera doctrina, los apóstatas se apartan de la fe, es decir, se apartan de la verdadera doctrina o enseñanza del Ungido y de sus apóstoles, para creer y enseñar doctrinas de demonios, como por ejemplo la doctrina del falso dios trino, o la doctrina de la inmortalidad del alma, o la del pretribulacionsimo, etc. Pues la palabra "fe" tiene el mismo significado en Hebreos 12:2. Sencillamente ese pasaje de Hebreos se refiere a la fe como doctrina procedente de Dios. Es el Ungido el autor de esta fe, porque es el Señor Jesús quien introdujo la verdadera doctrina de IEVE el Padre en el mundo: "Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta." (Jn.7:16-17). Por lo tanto, es el Ungido quien introdujo esa doctrina de Dios, y quien también la consumará, es decir, la llevará hasta el final, haciendo que todo se cumpla, pues todas las promesas y profecías de Dios se cumplirán y se consumarán.

 

¿Y LOS MILES DE MILLONES DE PERSONAS QUE JAMÁS CONOCIERON EL EVANGELIO DE LA GRACIA DE DIOS?

 

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Como ya hemos visto, el Evangelio de la Gracia de Dios consiste en creer que somos salvos por la Gracia o misericordia de Dios, por medio de la fe, no por nuestras obras, para que nadie se gloríe. Ahora bien, esto nos lleva a una cuestión muy importante, ¿y que sucederá entonces con todos los miles de millones de personas que jamás conocieron el Evangelio de la Gracia de Dios?, ¿Cómo podrán ser salvos si ellos jamás tuvieron la oportunidad de conocer dicho Evangelio de salvación?. Miles de millones de personas murieron sin conocer el Evangelio de la Gracia de Dios, ¿se condenarán esas personas?, ¿la Gracia o misericordia de Dios no llega a esos miles de millones de personas? A esta cuestión respondió el apóstol Pablo, diciendo lo siguiente:

"Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios. Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesús, el Ungido, los secretos de los hombres, conforme a mi Buena Noticia." (Ro.2:1-16).

 

El pasaje es bien claro, el justo juicio de Dios se revelará, y él pagará a cada uno conforme a sus obras (comparar con Ap.22:12), DIOS DARÁ LA VIDA ETERNA A AQUELLOS QUE PERSEVERARON HACIENDO EL BIEN, e ira y tribulación para los que hicieron lo malo. Por lo tanto, el pasaje claramente enseña que aquellos que jamás conocieron la ley de Moisés ni el Evangelio de la Gracia De Dios recibirán la vida eterna por HACER EL BIEN. Sin embargo, muchos falsos maestros rechazan esta verdad, enseñando la abominable y monstruosa doctrina de que Dios condenará a aquellos que jamás conocieron el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios, y que son por lo menos el 99,9 % de los seres humanos que han pisado este planeta.

Esos falsos maestros calvinistas enseñan la patraña anticristiana de que nadie recibirá la vida eterna por hacer el bien, dejando así al apóstol Pablo como un vulgar embustero, y no solo a Pablo, sino también al propio Hijo de Dios, el Ungido Jesús, el cual enseñó exactamente lo mismo en Mateo 25:31-46, cuando habló de las "ovejas" misericordiosas que hicieron lo bueno a los hermanos pequeños del Ungido, es decir, a los verdaderos cristianos perseguidos que pasaron por tribulación.

Seguidamente Pablo, en Romanos 2, menciona a todos aquellos gentiles o paganos que NO TIENEN LEY, es decir, que ni tienen la ley de Moisés (la Toráh), ni tienen la ley del Ungido (el Evangelio de la Gracia de Dios). Todos estos gentiles o paganos jamás han conocido la ley de Dios dada por medio de Moisés, ni tampoco han conocido la ley del Ungido (el Evangelio), sin embargo Pablo dijo bien claro que POR NATURALEZA esos gentiles o paganos hacen lo que es de la ley, es decir, HACEN EL BIEN al prójimo, ya que aunque ellos no tengan la ley de Moisés escrita, ni tampoco la ley del Ungido, para ellos mismos son ley, MOSTRANDO LA OBRA DE LA LEY EN SUS CORAZONES, dando testimonio sus conciencias, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, es decir, dicho en otras palabras, la ley de sus CONCIENCIAS les muestra a ellos lo que es el bien y lo que es el mal, ¡y por esa ley ellos serán juzgados conforme a sus obras!, y si ellos perseveraron en hacer el bien, entonces recibirán la vida eterna, y si ellos hicieron lo malo, es decir, si ellos hicieron aquello que su conciencia les acusaba, entonces recibirán la ira de Dios y el enojo, tribulación y angustia.

Por consiguiente, la enseñanza del Nuevo Testamento en cuanto a este crucial asunto es bien clara, sin embargo, la diabólica y blasfema doctrina calvinista pervierte esta verdad bíblica, ¿por qué?, porque -según los falsos maestros calvinistas- solamente serán salvos los cristianos, es decir, aquellos que hemos sido llevados al Ungido y hemos creído en el Evangelio, mientras que el resto de la humanidad que a lo largo de los siglos jamás han conocido el Evangelio se van a condenar al lago de fuego, o lo que es peor, Dios los ha predestinado para que se condenen, lo cual es mentira, ya que el Evangelio jamás habla de la predestinación de los perdidos, sino únicamente de la predestinación de los creyentes en el Ungido, los escogidos.

El Dios Padre, que es justo, y es amor, nunca va a enviar al lago de fuego a miles de millones de personas que jamás han tenido la bendita oportunidad de escuchar el verdadero Evangelio o Buena Noticia de la Gracia de Dios, ya fuera porque vivieron antes de la venida del Ungido, o porque nadie les predicó o les predica este verdadero Evangelio de la Gracia de Dios?. ¿Que clase de dios sería ese que envía la condenación eterna a miles de millones de personas a las cuales jamás les ha dado la oportunidad de conocer el Evangelio?, ¡ese no es el verdadero Dios, sino un dios falso, un monstruoso demonio de crueldad e injusticia infinita!.

Repito una vez más que aquellos que se condenarán son los que rehúsen creer en el nombre del Hijo de Dios (Jn.3:36), serán aquellos que amaron más las tinieblas que la luz (Jn.3:17-18) ¡y también se condenarán todos aquellos paganos que, conforme a la ley de sus conciencias, la quebrantaron haciendo el mal!. Pero aquellos que hemos creído en el Evangelio de la Gracia de Dios, y todos esos paganos que a lo largo de los siglos hicieron el bien, conforme a la ley de sus conciencias, por supuesto que seremos salvos y recibiremos la vida eterna. Pablo lo dijo bien claro: "Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios."

 

Ahora bien, ¿pero no dijo el apóstol Pablo en Efesios 2:8-9 que SOMOS SALVOS por la Gracia (misericordia) de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe?. ¿Por qué Pablo dijo entonces en Romanos 2 que Dios dará la vida eterna, gloria, honra y paz a los que perseveraron en HACER EL BIEN?

Esas palabras de Pablo en Efesios y en Romanos no son ninguna contradicción. Observe atentamente; esas palabras de Pablo en Efesios 2:8-9 fueron dirigidas solamente a los cristianos, a los escogidos: “Porque por gracia SOIS salvos, por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe”. ¡¡Somos los cristianos verdaderos los que hemos conocido y creído en el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios!!, somos NOSOTROS los que somos salvos por la Gracia de Dios, por medio de la fe, no por obras. Sin embargo, los miles de millones de personas que jamás conocieron el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios jamás tuvieron la oportunidad de creer en esta Buena Noticia, porque sencillamente nunca la conocieron. ¿La misericordia o Gracia de Dios no les alcanzará a ellos?, ¡por supuesto que sí!, y por eso es que Pablo escribió ese pasaje de Romanos 2, explicando lo que sucederá con todos aquellos que jamás conocieron el Evangelio de la Gracia de Dios, sencillamente ellos serán juzgados conforme a la LEY DE SUS CONCIENCIAS, la cual nos dicta lo que es bueno y lo que es malo, y si ellos perseveraron en hacer el bien, entonces Dios les regalará la vida eterna (la salvación) en su infinita misericordia.

 

Por consiguiente, el Nuevo Testamento enseña bien claro que muchos recibirán la gloria y la vida eterna por perseverar en hacer el bien, porque sencillamente nunca conocieron el Evangelio de la Gracia de Dios. Ahora bien, para aquellos que tenemos el privilegio de conocer esta Buena Noticia de la Gracia de Dios por supuesto que la salvación es solamente por la Gracia de Dios, mediante la fe, no por obras (Ef.2:8-9).

Quiero que esto le quede claro: la buena noticia (Evangelio) de la Gracia de Dios es para aquellos QUE LA HAN ESCUCHADO O ESCUCHAN EN CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO, sin embargo, aquellos miles de millones de personas que jamás han oído en el pasado o en el presente esta buena noticia de la Gracia de Dios NO ESTÁN CONDENADOS, ya que ellos recibirán la vida eterna si perseveran en hacer el bien, y recibirán la condenación todos aquellos que hicieron lo malo, pues el apóstol Pablo dijo bien claro que ellos serán juzgados por esa ley escrita en sus conciencias, y que les dice lo que está bien y lo que está mal.

El Señor Jesús dijo bien claro que aquellos que hicieron el bien y tuvieron misericordia con sus hermanos pequeños (los que creen en él) recibirán la vida eterna y vivirán para siempre en el Reino de Dios (Mt.25:34, 46), estas “ovejas” hicieron lo bueno y tuvieron misericordia con los hermanos pequeños del Ungido, los verdaderos cristianos, y por tanto, Dios también tendrá misericordia con ellos: Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” (Mt.5:7). Y aquellos seres humanos (la “cabras”) que no tuvieron misericordia con los hermanos pequeños del Ungido, tampoco recibirán misericordia de parte de Dios: "Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio." (Stg.2:13). Todos estos malditos que hicieron lo malo a lo largo de los siglos o milenios resucitarán para condenación: "No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación." (Jn.5:28-29). En este pasaje el Ungido está hablando de la resurrección de TODOS los muertos que jamás han conocido el Evangelio.

Aquellos que hicieron el bien, resucitarán para vida, pero aquellos que hicieron el mal, resucitarán para condenación. Observe bien lo que dijo el Ungido, él dijo “los que hicieron lo bueno”, por lo tanto, esa doctrina de que nadie recibirá la vida eterna por hacer los bueno es totalmente falsa y anticristiana.

Los cristianos que hemos tenido el privilegio de conocer el verdadero Evangelio de la Gracia o misericordia de Dios somos salvos por la Gracia de Dios, por medio de la fe, no por obras (Ef.2:8-9), sin embargo, aquellos miles de millones de personas que a lo largo de los siglos jamás han tenido la oportunidad bendita de conocer este Evangelio de la Gracia de Dios serán juzgados conforme a la ley de sus conciencias, y ellos serán salvos si perseveraron en hacer el bien, y recibirán la vida eterna, esta enseñanza es meridianamente clara en e Nuevo Testamento.

Enseñar que todos esos miles de millones de personas que jamás han tenido la oportunidad de conocer el Evangelio de la Gracia de Dios están irremediablemente condenados es, por tanto, una terrible mentira diabólica, ya que el Ungido y el apóstol Pablo dijeron bien claro que ellos tendrán la vida eterna si hicieron lo bueno, y perseveraron en hacer el bien, conforme a la ley de sus conciencias.

 

TENDREMOS LA NATURALEZA DIVINA

 

La Palabra de Dios dice que los cristianos verdaderos, cuando seamos glorificados, tendremos la naturaleza divina, es decir, tendremos la misma naturaleza gloriosa y divina que tienen el Dios Padre y su Hijo. Veamos lo que dijo el apóstol Pedro: "Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina" (2 Pedro 1:4 Nueva Versión Internacional).

En dichas palabras del apóstol Pedro aprendemos lo siguiente:

 

a) El pasaje es una PROMESA de Dios, es decir, algo que Dios ha prometido a sus hijos, y que por tanto se cumplirá en el futuro, es algo que estamos esperando, es decir, la promesa de Dios es que seremos participantes de la naturaleza divina, tendremos esa naturaleza divina, y entonces seremos semejantes a Dios, porque le veremos como él es, o dicho en otras palabras, seremos dioses inmortales y gloriosos, ya que la Biblia dice bien claro que los hijos de Dios son dioses (Sal.82:1, 6, Jn.10:34.36).

 

b) ¿Y cuando recibiremos esa promesa de Dios de ser participantes de su naturaleza divina y ser así semejantes a Dios?, pues la respuesta a esa pregunta la dio el apóstol Juan: "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro." (1Jn.3:2-3).

Como puede ver, la Palabra de Dios es bien clara: esa promesa de Dios la tendremos o recibiremos solamente CUANDO EL HIJO DE DIOS SE MANIFIESTE EN GLORIA, es decir, cuando él venga del cielo con gran poder y gloria a reinar sobre el mundo, y entonces, cuando eso ocurra, seremos semejantes a él, es decir, tendremos la NATURALEZA DIVINA mencionada por Pedro, y esto es algo que los cristianos auténticos estamos ESPERANDO, es una esperanza, como dice muy claro ese pasaje de Juan, es decir, es algo que aun no se ha cumplido, sino que lo estamos esperando.

 

c) Por lo tanto, cuando algún falso maestro diga de que los cristianos ya participamos de la naturaleza divina en el tiempo presente, hemos de decirles que están mintiendo, por la sencilla razón de que los cristianos aun no tenemos esa naturaleza divina, ya que el Hijo de Dios aun no se ha manifestado desde el cielo con gran poder y gloria, y cuando él se manifieste, entonces sí que seremos semejantes o parecidos a él, teniendo su naturaleza divina, o sea, siendo dioses inmortales y gloriosos.

 

d) Algunos falsos maestros, especialmente papistas, se atreven a decir la gran mentira ridícula de que participar de la naturaleza divina no significa poseer o tener la naturaleza divina. Eso que ellos dicen es una ridícula mentira, porque participar de la naturaleza divina es exactamente LO MISMO QUE POSEER LA NATURALEZA DIVINA, y les pondré un sencillo ejemplo para que lo entiendan: si usted participa de la NATURALEZA HUMANA, significa sencillamente que TIENE LA NATURALEZA HUMANA, porque usted no podría tener esa naturaleza humana si no participara de ella, ¿lógico, verdad?. Lo mismo sucede con la naturaleza divina. Dios ha prometido a los santos que participaremos de esa naturaleza suya, lo cual significa que TENDREMOS esa naturaleza suya. Él dice que nos hará participantes de su naturaleza divina, es decir, que TENDREMOS su naturaleza divina, ya que participar de algo es lo mismo que tener ese algo, pues no podemos participar de algo si no tenemos ese algo. Y cuando tengamos esa naturaleza divina entonces seremos SEMEJANTES A DIOS Y AL HIJO DE DIOS (1Jn.3:2-3), es decir, seremos ESPÍRITU (Jn.3:6), como el Padre y el Hijo también son espíritus (Jn.4:23-24, 1Co.15:45).

Los hijos de Dios aun no hemos sido glorificados ni somos espíritu, ya que un espíritu NO TIENE CARNE NI HUESOS.

 

e) En ese pasaje del apóstol Pedro se dice bien claro que hemos de llegar a ser participantes de la naturaleza divina, es decir, es algo que tendremos en el futuro, no es algo que ya tengamos en el presente. Esto es como si yo digo lo siguiente a un grupo de turistas: "cojan ustedes el tren para que LLEGUEN al lugar de destino". La palabra "lleguen" está en tiempo futuro, no presente, y se refiere a algo a lo que hemos de llegar, y si hemos de llegar a eso es porque aun no lo tenemos.

Las siguientes versiones bíblicas las he tomado de la Enciclopedia bíblica electrónica e-Sword. Veamos como la promesa de Dios de tener su naturaleza divina se cumplirá en tiempo FUTURO:

(BAD) Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que vosotros, después de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguéis a tener parte en la naturaleza divina.

(BLS) Además, nos ha dado todas las cosas importantes y valiosas que nos prometió. Por medio de ellas, ustedes podrán ser como Dios y no como la gente pecadora de este mundo, porque los malos deseos de esa gente destruyen a los demás.

(DHH) Por medio de estas cosas nos ha dado sus promesas, que son muy grandes y de mucho valor, para que por ellas lleguen ustedes a tener parte en la naturaleza de Dios y escapen de la corrupción que los malos deseos han traído al mundo.

(LBLA) por medio de las cuales nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia.

(NVI) Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.*

(RV95) por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina,[5] habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones.

(RVA) Mediante ellas nos han sido dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas seáis hechos participantes de la naturaleza divina, después de haber huido de la corrupción que hay en el mundo debido a las bajas pasiones.

 

¿Y cuando recibiremos esa promesa de Dios de ser participantes de su naturaleza divina y ser así semejantes a Dios?, pues la respuesta a esa pregunta la dio el apóstol Juan: "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro." (1Jn.3:2-3). Como puedes ver, la Palabra de Dios es bien clara: esa promesa de Dios la tendremos o recibiremos solamente CUANDO EL HIJO DE DIOS SE MANIFIESTE EN GLORIA, es decir, cuando él venga del cielo con gran poder y gloria a reinar sobre el mundo, y entonces, cuando eso ocurra, seremos semejantes a él, es decir, tendremos la NATURALEZA DIVINA mencionada por Pedro, y esto es algo que los cristianos auténticos estamos ESPERANDO, es una esperanza, como dice muy claro ese pasaje de Juan, es decir, es algo que aun no se ha cumplido, sino que lo estamos esperando. Por lo tanto, no nos dejemos engañar por aquellos embusteros que sueltan el cuento ridículo de que los cristianos ya participamos de la naturaleza divina en el tiempo presente, ¡ellos están mintiendo como bellacos!.

 

f) Ahora bien, ese pasaje de 2ª Pedro 1:4 explica de forma tremendamente clara cuando seremos participantes de la naturaleza divina, y sucederá DESPUÉS que salgamos de la corrupción que hay en el mundo: (NVI) Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.* Pero resulta que los santos de Dios escaparemos de la corrupción que hay en el mundo únicamente CUANDO EL HIJO DE DIOS SE MANIFIESTE EN GLORIA (1 Juan 3:2-3), entonces es cuando seremos librados o sacados de este mundo malo y corrompido, y estaremos en el nuevo mundo.

 

El Evangelio del Reino es acerca del Hijo de Dios

 

El fundador de la iglesia de Dios Universal, Herbert W. Armstrong (que murió en el año 1986), y ahora su principal acólito, Gerald Flurry, enseñan, sin embargo, que el Evangelio del Reino NO es ACERCA del Ungido, sino el Evangelio DEL UNGIDO referente a la FUTURA venida del Reino milenial del Ungido, para traer la paz mundial. Como veremos en esta tesis, esa afirmación de Herbert Armstrong y Gerald Flurry es una vulgar y peligrosa mentira, pues se trata de un FALSO EVANGELIO, un evangelio pervertido (Gal.1:6-8).

El apóstol Pablo dijo lo siguiente: “Pablo, siervo de Jesús, el Ungido., llamado a ser apóstol, apartado para EL EVANGELIO de Dios, que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, ACERCA DE SU HIJO, nuestro Señor Jesús, el Ungido, que era del linaje de David según la carne, 4 que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos" (Ro.1:1-4).

En ese pasaje Pablo lo dijo bien claro: el verdadero Evangelio es ACERCA DEL HIJO DE DIOS, por lo tanto, todo aquel que enseñe que dicho Evangelio NO es ACERCA del Ungido, ¡estará mintiendo descaradamente!, y predicando un falso evangelio.

 

El Reino de Dios está en la tierra, pero aun no se ha manifestado con gran poder y gloria

 

Obviamente, cuando Jesús comenzó a predicar el Evangelio del Reino, él NO comenzó anunciando su muerte y resurrección, esto lo anunció muchas veces poco después a sus discípulos (Mateo 17:22-23; 20:17-19; Marcos 9:30-31; 10:33-34; Lucas 9:21-22). Lo que Jesús comenzó a predicar a los judíos es lo siguiente: "El tiempo se ha cumplido, y EL REINO DE DIOS SE HA ACERCADO, ARREPENTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO" (Mr.1:14-15). En este pasaje, Jesús dijo de forma diáfana que EL REINO DE DIOS HABÍA LLEGADO A LA TIERRA, se había acercado, por lo tanto, los judíos se tenían que arrepentir y creer en este Evangelio, es decir, EN LA BUENA NUEVA DE QUE DICHO REINO DE DIOS (LA FAMILIA DE DIOS) YA SE HABÍA ACERCADO, pero en la persona de Jesús, el Ungido Rey, el HIJO del Dios Padre. Este era el mensaje que los judíos tenían que creer para entrar en el Reino o familia de Dios, es decir, tenían que creer que Jesús es el Hijo de Dios y EL UNGIDO, el Ungido (Mt.16:16-18), ¡de ninguna manera tenían que creer que el Reino de Dios vendrá en el futuro!, por lo tanto, EL VERDADERO EVANGELIO DEL REINO NO CONSISTE EN CREER QUE EL REINO DE DIOS VENDRÁ EN EL FUTURO, sino que consiste en creer que el Reino de Dios vino a la tierra, en la persona del Hijo de Dios, el cual murió y resucitó, ¡este es el centro del Evangelio del Reino! (Lc.24:46-48), y este es el testimonio que los apóstoles dieron del Ungido a partir de la venida del espíritu santo en Pentecostés (Hch.1:7, 2:1-33).