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CREDO DOCTRINAL DE LAS CONGREGACIONES CRISTIANAS BÍBLICAS

Actualizado el 1 de junio de 2010

Por

Tito Martínez

www.las21tesisdetito.com

http://vozdejehova.wordpress.com

Para contactar con nosotros:

e-mail de Tito Martínez: las21tesis@gmail.com

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Estas son las creencias de las congregaciones cristianas bíblicas 

 

INDICE DE ESTE CREDO DOCTRINAL

 

PRÓLOGO

1. DIOS.

2. JESUCRISTO.

3. EL ESPIRITU SANTO.

4. LAS SAGRADAS ESCRITURAS.

5. EL SER HUMANO.

6. LA SALVACIÓN ETERNA.

7. LA IGLESIA.

8- LA PROFECIA BIBLICA.

 

 

PRÓLOGO

 

 

¿Es importante la doctrina?, ¡por supuesto que sí!.

Dentro de la cristiandad apóstata se ha extendido una opinión absolutamente falsa y anticristiana que consiste en decir que no importa lo que creamos, que la doctrina divide, pero que el “amor” une a los cristianos y al mundo. Esta creencia es la base del ecumenismo religioso, para ellos la doctrina es secundaria, o incluso no tiene ningún valor, ya que creen que la doctrina es la causa de la división entre los cristianos.

Esa forma de pensar, como voy a demostrar, es totalmente anticristiana y tremendamente peligrosa para la salvación eterna. Por supuesto que la doctrina es fundamental, vamos a ver unos cuantos pasajes del Nuevo Testamento donde Jesús y sus apóstoles hablaron de la doctrina como algo esencial para la salvación.

Jesús les respondió y dijo:  Mi doctrina no es mía,  sino de aquel que me envió” (Jn.7:16).

Como podemos ver, Jesús enseñó una doctrina, la cual procede del Dios supremo, el Padre. Él enseñó que hay un conocimiento que nos da la vida eterna, y es el siguiente:

Y esta es la vida eterna:  que te conozcan a ti,  el único Dios verdadero,  y a Jesucristo,  a quien has enviado. (Jn.17:3).

 

¿Quiere usted tener la vida eterna?, Jesús dijo bien claro que la vida eterna consiste en CONOCER al PADRE como el ÚNICO DIOS VERDADERO, y a Jesucristo como su enviado, es decir, como el Hijo de Dios y el Mesías. ¡Esta es la doctrina fundamental que hemos de tener para recibir la vida eterna!. Sin embargo, el padre de la mentira, por medio de la cristiandad apóstata, ha pervertido y falsificado esa doctrina de Jesús, enseñando la mentira de que el único Dios verdadero es un misterioso dios trino, algo que Jesús jamás enseñó. Observe que si Jesús hubiera enseñado esa doctrina del dios trino, entonces él jamás habría dicho esas palabras, sino que habría dicho algo como esto: "Y esta es la vida eterna:  que conozcan que tu eres un misterioso dios trino”. O hubiera dicho esto: Y esta es la vida eterna:  que conozcan que tu, yo y el espíritu santo somos el único dios verdadero”. Sin embargo, ¡esa no fue la doctrina enseñada por Jesús!

Obviamente la doctrina divide, por tanto, es cierto lo que dicen los ecuménicos, por la sencilla razón de que cuando tenemos la verdadera doctrina de Cristo y de sus apóstoles, esta nos divide o separa de las falsas doctrinas enseñadas por la cristiandad apóstata. Recordemos las palabras de Jesús, él dijo bien claro que vino para dividir:

"No penséis que he venido para traer paz a la tierra;  no he venido para traer paz,  sino espada. Porque he venido para poner en disensión (división) al hombre contra su padre,  a la hija contra su madre,  y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa.” (Mt.10:34-36)

¿Cómo una familia puede estar dividida?. Puede estarlo por causa de la DOCTRINA. Y Jesús dijo que vino precisamente a traer eso, la división entre las familias por causa de la doctrina. Cuando nosotros conocemos la verdadera doctrina enseñada por Jesús y por sus apóstoles, entonces causa división incluso entre nuestros parientes, porque esa luz que hemos recibido no puede tener comunión con las tinieblas, no se pueden unir, tal como dijo el apóstol Pablo:

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos;  porque  ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?  ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?  ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?  Porque vosotros sois el templo del Dios viviente,  como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, Salid de en medio de ellos,  y apartaos,  dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas,  dice el Señor Todopoderoso.” (2Co.6:14-18).

Vea atentamente ese pasaje del apóstol Pablo. ¿Quiere usted ser verdaderamente un hijo o una hija de Dios?, pues NO SE UNA CON LOS INCRÉDULOS, no tenga compañerismo con ellos, ni comunión, ni concordia, ya que es imposible que la luz tenga comunión con las tinieblas. Esto es tremendamente importante. El llamamiento de Dios es SALIR de en medio de ellos y apartarnos de ellos, lo dice el Señor (comparar con Apocalipsis 18:4), y entonces Dios nos recibirá y él será nuestro Padre, y nosotros sus hijos e hijas.

Por consiguiente, por supuesto que la doctrina divide, ¡pero esa es la voluntad de Dios!, que nos apartemos de aquellos que no creen, o que enseñan falsas doctrinas.

Para saber si una organización, secta o iglesia enseña la verdad, solo hay una manera de saberlo: por medio de la DOCTRINA (ENSEÑANZA), por eso es que el apóstol Pablo le daba una importancia crucial y fundamental a la verdadera doctrina o enseñanza de Cristo transmitida por los apóstoles, él escribió las siguientes palabras:

"Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos." (Ro.16:17).

Como puede ver, Pablo dijo bien claro que nos fijemos en aquellos que predican falsas doctrinas contrarias a las que nosotros hemos aprendido de Jesús y de sus apóstoles, y que nos APARTEMOS de ellos, es decir, nos insta a la división, ¡no a la unidad con ellos!, la voluntad de Dios no es el ecumenismo con otras personas que crean doctrinas diferentes, sino el apartarnos de ellos.

"Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. " (2Ts.2:15).

En este pasaje Pablo dijo que retengamos la doctrina que hemos conocido y aprendido, ¿y por qué esto es tan importante?, ¿por qué hemos de retener esa doctrina?, pues por lo siguiente:

"Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren." (1Tm.4:16).

Ahí lo tiene, hemos de tener cuidado con la doctrina, hemos de persistir en la verdadera doctrina, ya que haciendo eso, nos salvaremos nosotros mismos, y los que nos oyeren. Por lo tanto, observe la importancia fundamental que tiene la doctrina. Aquellos que desdeñan la doctrina, o la desprecian, sencillamente no son cristianos, sino que han sido engañados por el padre de la mentira, Satanás.

El apóstol Pablo dijo lo siguiente a Tito:

"retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen." (Tito 1:9).

"Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina." (Tito 2:1).

"...presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable,  de modo que el adversario se avergüence,  y no tenga nada malo que decir de vosotros. " (Tito 2:7-8).

Hemos de ser retenedores de la palabra fiel tal como fue enseñada por Jesús y por sus apóstoles, es decir, retenedores de la verdadera doctrina, para que así podamos exhortar con esa sana enseñanza a otros, y convencer a aquellos que contradicen y que están en contra de la verdadera doctrina. Hemos de hablar lo que está de acuerdo con la sana doctrina, y hemos de presentarnos como ejemplo de buenas obras y en la enseñanza, es decir, en la doctrina, mostrando integridad, palabra sana e irreprochable,  de modo que el adversario se avergüence,  y no tenga nada malo que decir de nosotros. ¡Este es un verdadero siervo de Dios y de Cristo!

En este Credo Doctrinal de las iglesias cristianas bíblicas hemos resumido la verdadera doctrina enseñada por Jesús y por sus apóstoles. Obviamente en este Credo hay doctrinas que no son fundamentales para nuestra salvación eterna, sin embargo, otras sí lo son. Por ejemplo, nadie se salvará por tener un conocimiento exacto de la profecía bíblica, o por creer en el Milenio, sin embargo, sí que se salvará si cree en el Padre como el único Dios verdadero, y en Jesucristo como su enviado, el Mesías (Jn.17:3), aquellos que niegan o pervierten esta doctrina fundamental enseñada por Jesús, sencillamente no podrán ser salvos. Por consiguiente, queremos dejar esto claro; aunque las doctrinas expuestas en este Credo son totalmente bíblicas y verdaderas, no todas ellas afectan a nuestra salvación eterna.

En este Credo doctrinal enseñamos lo que la Biblia dice de Dios, de Jesucristo, del espíritu santo, de las Sagradas Escrituras, del ser humano, de la salvación eterna, de la Iglesia y de la profecía bíblica. Si usted cree que lo que decimos en este Credo es falso, o hay algo falso, pues demuéstrelo usted con las Sagradas Escrituras y nos lo comunica, o si usted se atreve, tenga un debate doctrinal, en audio o por escrito, con nosotros, y de esta manera podremos dilucidar la verdad. Y si usted está de acuerdo con la doctrina expuesta en este Credo, pues le animamos a que se una con nosotros y tengamos una común unión (comunión).

 

Tito Martínez

1 de junio de 2010

 

 

1. DIOS

 

a) Nosotros creemos que solo hay un único Dios verdadero, el Padre, el Todopoderoso, siendo Jesús el Hijo de Dios y el Mesías, es decir, el Rey de reyes enviado a la tierra por Dios el Padre, y para adquirir la vida eterna debemos tener este conocimiento, tal como enseñó de forma muy clara nuestro Señor Jesucristo (Jn.17:3). El Dios Padre es el único Dios verdadero porque de él proceden todas las cosas (1Co.8:6), por su voluntad existen y fueron creadas (Ap.4:11).

b) Nosotros creemos que este Dios supremo y Todopoderoso, el Padre, habló muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por medio de los profetas, y en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio de su Hijo Jesucristo hecho carne (Heb.1:1-2).

c). Nosotros creemos que este Dios Padre se llama YHWH, cuya pronunciación más probable es IEVE. Sin embargo, Jesús y sus apóstoles nos enseñaron a llamarle únicamente PADRE (Mt.6:9, 1Co.8:6, etc.), para indicar así nuestra relación íntima con él como hijos suyos, ya que un hijo nunca llama a su padre por su nombre propio, sino que le llama padre, o papá.

d) Nosotros creemos que este Dios Padre es el único Creador de los cielos y de la tierra, es decir, de todas las cosas, pues por su voluntad existen y fueron creadas (Ap.4:11). De este Dios Padre proceden todas las cosas, siendo Jesús el Señor o Dios, por medio del cual el Padre creó todas las cosas (1Co.8:6), es decir, el Dios Padre diseñó el Universo y decidió crearlo, pero su Hijo (el Verbo) fue quien ejecutó esa obra creadora procedente del Padre (Jn.1:3, 10, Col.1:15-18, Heb.1:1-2). Por consiguiente, Jesús no fue el Creador del Universo, sino el MEDIADOR, es decir, el medio que el Dios Padre utilizó para crear el Universo. De la misma manera que un arquitecto decide crear un edificio y lo diseña, para luego pasar los planos de construcción al obrero maestro que ejecuta la obra creadora del arquitecto, así ocurre con el Dios Padre y Jesús. El Arquitecto del Universo fue solamente el Dios Padre, el cual lo diseñó y decidió crearlo, sin embargo, el Padre dejó que su Hijo Jesucristo, el obrero maestro, ejecutara esa obra creadora procedente del Dios supremo, el Padre.

e) Nosotros creemos que solamente este Dios Padre es adorado en espíritu y en verdad, tal como enseñó nuestro Señor Jesucristo (Jn.4:23-24). Solamente este Dios Todopoderoso que está sentado en el trono es adorado, Jesús nunca recibe este tipo de adoración suprema (Ap.4:8-11).

f) Por consiguiente, nosotros, los cristianos bíblicos, rechazamos rotundamente que Dios sea trino, pues en ninguna parte de la Biblia se enseña semejante mentira iglesiera-tradicional. Adorar a un falso dios trino es una adoración falsa.

 

2. JESUCRISTO

a) Nosotros creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Dios unigénito y el Mesías o Rey de Israel enviado por Dios (Mt.16:16-17, Jn.1:18, 3:16).

b) Nosotros creemos en la humanidad del Señor Jesucristo y también en su divinidad. Él es Dios Poderoso (Is.9:6), el Verbo divino que se hizo carne (Jn.1:1, 14), el Dios unigénito (Jn.1:18), nuestro gran Dios y Salvador (Tito 2:13), y también es un hombre, el hijo del hombre (Mt.25:3, 1Tm.2:5). Aunque Jesús sea llamado Dios en algunos pasajes de la Biblia, esto no significa que Jesús sea igual al Dios Padre, ya que el propio Jesús dijo que el Padre es su Dios (Jn.20:17, Heb.1:8-9, Ap.3:12,). Por lo tanto, Jesús está subordinado a la autoridad suprema del Dios Padre, y si está sujeto a la voluntad del Dios Padre, entonces significa que él es inferior al Dios Padre en autoridad. Por consiguiente, aquellos que enseñan que Jesús es solamente un hombre, y niegan la divinidad del Señor Jesús, tienen la doctrina del anticristo, el cual niega que el Verbo divino se hiciera carne, hombre (Jn.1:1, 14, 1Jn.4:2-3), y aquellos que enseñan que Jesús es igual que el Dios Padre también tienen la doctrina del anticristo, ya que esto significa que ellos niegan que Jesús sea también un hombre, es decir, si Jesús fuera igual al Dios Padre, entonces ya no sería un hombre, y si Jesús es solamente un hombre, entonces la Biblia jamás le llamaría Dios.

c) Nosotros creemos en la preexistencia eterna y divina del Señor Jesucristo. Jesús es el Verbo de Dios (Ap.19:13), y este Verbo divino es eterno, jamás fue creado, ya que él existía antes de que Dios creara todas las cosas (Jn.1:1, Col.1:17).

Jesús dijo que él ya existía con el Padre desde antes de la fundación del mundo (Jn.17:5). Jesús dijo que él descendió del cielo (Jn.6:38, 42). Por lo tanto, si Jesús dijo que descendió del cielo es porque él ya estaba en el cielo antes de descender a la tierra como hombre. Aquellos que niegan la preexistencia divina de Jesús están llamando mentiroso a Jesús, pues Jesús enseñó bien claro que descendió del cielo, lo cual significa que él ya existía en el cielo antes de bajar a la tierra. El apóstol Pablo también enseñó en Filipenses 2:6-11 la preexistencia divina de Jesús. Pablo dijo que Jesús ya existía en forma de Dios, o era de condición divina, antes de hacerse hombre, entonces él se despojó a si mismo de su gloria y divinidad y descendió del cielo, haciéndose semejante a los hombres, y estando en la condición de hombre, se humilló así mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte en el madero.

El Señor Jesucristo en su preexistencia divina era el Mensajero (Malak) principal de Dios, es decir, el Ángel de Dios especial mencionado en el Antiguo Testamento, el cual tiene el mismo nombre que su Padre IEVE, ya que el nombre de IEVE está en él (Ex.23:20-21).Esteban dijo bien claro que este Ángel o Mensajero de IEVE que se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente era el Señor, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (Hch.7:30-34), pero resulta que Jesús es el Señor (Ro.10:9, Filp.2:11).Por lo tanto, este Ángel o Mensajero especial que se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente era el mismísimo Señor Jesucristo en su preexistencia divina. Por lo tanto, el Señor Jesucristo es el segundo Señor o Dios, el cual está subordinado al Señor o Dios supremo, el Padre. El propio rey David conocía la existencia de estos dos dioses o señores cuando dijo estas palabras proféticas: "Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi diestra, hasta que ponga a todos tus enemigos por estrado de tus pies" (Mt.22:43-45). Por consiguiente, todos aquellos que niegan la preexistencia divina del Señor Jesús, así como la existencia de estos dos dioses o señores tienen la doctrina del anticristo, pues están negando la existencia de estos dos dioses o señores, el Padre y el Hijo (1Jn.2:22). Aquellos que niegan la encarnación del Verbo divino están negando entonces al Padre y al Hijo, y por lo tanto, son el anticristo.

d) Nosotros creemos que hay dos entidades o personas divinas llamadas IEVE, uno es el IEVE supremo o mayor, que es el Padre celestial, y el otro es el IEVE menor, es decir, el Mensajero o Ángel de IEVE, el cual también se llama IEVE (Ex.23:20-21), y era este IEVE menor quien se aparecía a los seres humanos (Gen.18:1, etc.). Este IEVE menor era el Señor Jesucristo en su preexistencia divina, pues fue este Señor o Ángel de IEVE quien se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente. El IEVE supremo, el Padre, jamás se apareció a los seres humanos, pues al Dios Padre ningún ser humano le vio jamás (Jn.1:18), por lo tanto, la Biblia demuestra de forma muy clara la existencia de estos dos dioses o personas divinas llamados IEVE. Uno es el Dios supremo e invisible, el Padre, y no hay otro Dios igual a él, y el otro es el IEVE menor, el Hijo, el cual está subordinado al Dios Padre y se aparecía a los seres humanos. Fue este IEVE menor, el Hijo o Verbo de Dios, quien se hizo hombre y habitó entre nosotros (Jn.1:1, 14).

La Biblia jamás enseña que solo exista un Dios (monoteísmo), sino la existencia de muchos dioses (politeísmo), porque el Dios Padre es el Dios DE DIOSES (Dt.10:17), en incluso los jueces de Israel eran llamados dioses, ya que eran hombres con gran poder y autoridad dentro de Israel (Sal.82:1, 6, Jn.10:3436), por lo tanto, la Biblia enseña la existencia de muchos dioses y señores en el cielo y en la tierra (1Co.8:5), pero siendo el Dios Padre el Dios supremo y el único que es adorado en espíritu y en verdad (Jn.17:3, 4:23-24). Por lo tanto, la verdadera teología bíblica es el henoteísmo monólatra, es decir, la creencia en la existencia de muchos dioses en el cielo y en la tierra, pero siendo el Padre el único Dios supremo y el único que es adorado. El monoteísmo y el trinitarismo son, por tanto, dos conceptos teológicos totalmente antibíblicos y falsos que se han apartado de la verdadera enseñanza bíblica.

e) Nosotros creemos que las Sagradas Escrituras enseñan que hay un Dios (1Co.8:4, Ef.4:6, 1Tm.2:5), pero este único Dios es solamente EL PADRE, el único Dios verdadero: "para nosotros, sin embargo, hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él." (1Co.8:6). Por consiguiente, la doctrina de que este único Dios es un dios trino, o que es el Señor Jesucristo, es una burda mentira diabólica opuesta a la Biblia y al Evangelio. El Padre es un Dios único y Todopoderoso, y no hay otro Dios igual a él, y el Señor Jesucristo es otro Dios o ser poderoso, pero inferior al Dios Padre, porque el propio Jesús dice que el Padre es MAYOR que él (Jn.14:28), y en Apocalipsis 3:12 Jesús resucitado y glorificado dice por cuatro veces que el Dios Padre es SU DIOS. Por consiguiente, nosotros, los cristianos bíblicos, rechazamos totalmente la mentira iglesiera y antibíblica de que Jesús es igual que el Dios Padre.

f) Nosotros creemos en la unidad entre el Dios Padre y Jesús, los cuales son uno (Jn.10:30). Pero esta unidad entre el Padre y el Hijo es una unidad COMPUESTA, o una unidad familiar, es decir, el Padre y el Hijo están unidos en un mismo propósito y voluntad, en la cual Jesús está subordinado a la voluntad del Dios supremo, el Padre (Jn.5:30, 6:38). Este mismo tipo de unidad familiar o compuesta entre el Padre y el Hijo es la misma que existirá entre todos los verdaderos cristianos, los cuales también llegarán a ser uno con el Padre y el Hijo (Jn.17:21-23).

g) Nosotros creemos que Jesús (el Cordero) recibe alabanza, gloria, honra y poder, juntamente con el Dios que está sentado en el trono, el Padre (Ap.5:13), pero la adoración es únicamente para un solo Dios supremo, el Padre, que es el Dios sentado en el trono (Ap.5:14, Jn.4:23-24). Por consiguiente, aquellos que tributan adoración al Señor Jesucristo están desobedeciendo al propio Señor Jesús, el cual dijo que solo el Dios Padre ha de ser adorado en espíritu y en verdad.

h) Nosotros creemos que el Señor Jesucristo era solo un hombre cuando vivió en la tierra, por la sencilla razón de que el Verbo divino se hizo carne, hombre, para poder habitar entre nosotros (Jn.1:1, 14, Filp.2:8). Cuando el Dios Padre resucitó a Jesús entonces él recobró esa gloria y divinidad que tenía juntamente con el Padre desde antes de la fundación del mundo (Jn.17:5).

i) Nosotros creemos que Jesús murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras (1Co.15:3-4). Él estuvo sepultado tres días y tres noches, es decir, 72 horas (Mt.12:40). Un análisis de las narraciones de Mateo, Marcos, Lucas y Juan demuestran que Jesús murió un miércoles a las tres de la tarde, y resucitó un sábado al atardecer. El domingo fue cuando Jesús se apareció por primera vez a sus discípulos. Si Jesús hubiera muerto un viernes por la tarde, y resucitado un domingo al amanecer, tal como enseña el sistema iglesiero, entonces Jesús habría mentido al decir que estaría sepultado tres días y tres noches, pues del viernes por la tarde, al domingo al amanecer, no hay tres días y tres noches, sino solo un día y medio.

j) Nosotros creemos que Jesús ascendió al cielo en una "nube" voladora 40 días después de resucitar, y volverá del cielo de la misma forma que se fue (Hch.1:9-11). Él regresará del cielo de forma visible y corporal dentro de una "nube" voladora con gran poder y gloria (Lc.21:27) acompañado por todos sus ángeles, inmediatamente después de la tribulación de aquellos días (Mt.24:29-30), para juzgar a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino (Mt.25:31-46, 2Tm.4:1, Ap.11:18).

k) Nosotros creemos que Jesús, desde su ascensión al cielo, está ejerciendo su ministerio sumo-sacerdotal, abogando por los suyos e intercediendo por ellos a la derecha del Dios Padre para que las acusaciones que Satanás lanza día y noche contra los siervos de Dios (los santos) no tengan ningún efecto (Ro.8:34, 1Jn.2:1, Ap.12:10).

 

3. EL ESPIRITU SANTO

a) Nosotros creemos en el espíritu de Dios, es decir, en el espíritu santo. Jesús dijo que el espíritu santo es el poder de lo Alto (Lc.24:49). Y el ángel también dijo a María que el espíritu santo es el poder del Altísimo, es decir, el poder del Dios Padre (Lc.1:35). El poder no es literalmente una persona, sino una ENERGIA. Por lo tanto, la Biblia enseña bien claro que el espíritu santo es la energía o poder de Dios, y no una tercera persona divina. La doctrina iglesiera de que el espíritu santo es una tercera persona divina es totalmente falsa y antibíblica.

b) Nosotros creemos que esta energía o poder de Dios es personificada en la Biblia, pero sin ser literalmente una persona. Por ejemplo, la Biblia también personifica la sabiduría, diciendo que esta clama o grita por las calles (Prov.1:2021), sin embargo, la sabiduría no es literalmente una persona. De la misma manera la Biblia dice que el espíritu o poder de Dios habla, intercede, guía, consuela, se contrista, pero sin ser literalmente una persona. La personificación es un estilo literario muy utilizado en la Biblia.

c) Nosotros creemos que el espíritu santo nunca es adorado ni glorificado, ya que este espíritu o poder de Dios glorifica al Hijo de Dios (Jn.16:13-14).

d) Nosotros creemos que este espíritu de Dios es también el espíritu de Cristo, y si alguno no tiene este espíritu de Cristo entonces no pertenece a Cristo, es decir, no es un verdadero cristiano (Ro.8:9).

 

4. LAS SAGRADAS ESCRITURAS

a) Nosotros creemos que la Biblia es la revelación escrita de Dios al hombre, y de esta manera los sesenta y seis libros de la Biblia que nos han sido dados por el poder del espíritu de Dios constituyen la Palabra de Dios plenaria (inspirada en todas sus partes por igual) (1Co. 2:7-14; 2 Pedro 1:20-21).

 

b) Nosotros creemos que la Palabra de Dios es una revelación objetiva, proposicional (1Ts. 2:13; 1Co. 2:13), verbalmente inspirada en cada palabra (2 Tm. 3:16), absolutamente inerrante en los documentos originales, infalible, y exhalada por Dios. Enseñamos la interpretación literal, gramatical-histórica de la Escritura la cual afirma la creencia de que los capítulos de apertura de Génesis presentan la creación en seis días literales (Gen. 1:31; Ex. 31:17).

 

c) Nosotros creemos que la Biblia constituye el único estándar infalible de fe y práctica (Mt. 5:18; 24:35; Jn.10:35; 16:12-13; 17:17; 1Co. 2:13; 2 Timoteo 3:15-17; Heb. 4:12; 2Pe. 1:20-21).

 

d) Nosotros creemos que Dios habló en Su Palabra escrita mediante un proceso dual de autores. El espíritu santo de Dios guió de tal manera a los autores humanos que, a través de sus personalidades individuales y diferentes estilos de escritura, compusieron y escribieron la Palabra de Dios para el hombre (2Pe. 1:20-21) sin error en el todo ó en la parte (Mt. 5:18; 2Tm, 3:16). La Palabra de Dios es inerrante.

 

e) Nosotros creemos que, mientras que puede haber varias aplicaciones de algún pasaje en particular de la Escritura, no hay más que una interpretación verdadera. El significado de la Escritura debe ser encontrado al aplicar de manera diligente el

método de interpretación literal gramatical-histórico bajo la iluminación del espíritu

santo (Jn. 7:17; 16:12-15; 1Co. 2:7-15; 1Jn. 2:20). La responsabilidad de los creyentes consiste en estudiar para llegar a la verdadera intención y significado de la Escritura, reconociendo que la aplicación apropiada es obligatoria para todas las generaciones. Sin embargo la verdad de la Escritura está en una posición en la que juzga a los hombres; quienes nunca están en una posición de juzgarla a ella.

 

5. EL SER HUMANO

Nosotros creemos que el alma es mortal, no inmortal. La Biblia enseña que el ser humano es un alma viviente (Gen.2:7). Dios dice que el alma es mortal, muere (Gen.2:17). Sin embargo, Satanás enseña todo lo contrario, engañó a Eva diciendo que el alma es inmortal (Gen.3:4). Por lo tanto, cuando las iglesias de la cristiandad apostata predican la doctrina de la inmortalidad del alma sencillamente están repitiendo exactamente la misma mentira de Satanás, y llamando a Dios mentiroso. Los muertos están en los sepulcros, tal como enseñó el Señor Jesús, el Cristo: "Vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida, mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Jn.5:28-29).

Por consiguiente, el Señor dice bien claro que los muertos están en los sepulcros, en otras palabras, ¡¡ellos no están vivos en ningún "más allá"!!. Todos los muertos, justos e injustos, despertarán cuando resuciten. Observe que los que están en los sepulcros son las PERSONAS muertas, no solo sus cuerpos, por lo tanto, la doctrina de que los muertos están vivos en un "más allá" es totalmente demoníaca. Dios dice que el ser humano es POLVO, y vuelve al polvo de la tierra cuando muere (Gen.3:19), en otras palabras, cuando morimos DEJAMOS DE EXISTIR, ya que volvemos a la misma condición de INEXISTENCIA que Adán tenía antes de que Dios lo creara del polvo de la tierra. Jesús dijo que vino para dar su ALMA (su vida) en rescate de muchos: "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida (alma) en rescate por muchos." (Mr.10:45). La palabra griega traducida por "vida" es psijé, que también es traducida por ALMA. El alma es el ser vivo, la persona. Ahora bien, si el alma fuera inmortal, ¡¡entonces Jesús no habría dado su alma o vida en rescate!!, es decir, NO HABRÍA MUERTO, y no existiría la redención por su sangre. Por lo tanto, la doctrina de la inmortalidad del alma es absolutamente diabólica, ¡es un ataque frontal contra el Evangelio!.

 

6. LA SALVACIÓN ETERNA

a) Nosotros creemos que la salvación eterna es solamente por la gracia o misericordia de Dios, por medio de la fe, no por nuestras obras (Ef.2:8-9).

b) Nosotros creemos que la salvación eterna es un proceso gradual, que comienza cuando creemos en el Evangelio y recibimos la justificación por la sangre de Cristo, y la reconciliación con Dios (Ro.5:9-11), pero la salvación eterna se manifestará plenamente en el futuro, cuando Jesús aparezca por segunda vez, para salvar a los que le esperan (Heb.9:28).

c) Nosotros creemos que la salvación eterna se conseguirá por medio de la obediencia al Señor Jesucristo (Heb.5:9). Sin obedecer al Señor Jesús no hay salvación posible, por lo tanto, no basta creer que Jesús es nuestro Salvador, sino que hay que OBEDECER las palabras del Señor Jesús para recibir en el futuro la eterna salvación (Mt.7:24-27). Jesús dijo que quien crea y SEA BAUTIZADO será salvo, pero quien no crea será condenado (Mr.16:16). Y los apóstoles bautizaban a los creyentes solamente en el nombre del Señor Jesucristo, para el perdón de los pecados (Hch.2:38, 10:48). Por lo tanto, para tener el perdón de los pecados tenemos que creer en el Señor Jesús y bautizarnos en agua, y por inmersión, en su nombre. Esto significa que el bautismo en el nombre de un falso dios trino, o el bautismo de infantes que no tienen capacidad para creer, son bautismos falsos y no sirven para nada.

d) Nosotros creemos que Dios también, en su misericordia, salvará a todos aquellos que jamás conocieron a Cristo ni el verdadero Evangelio, pero perseveraron en hacer el bien, buscando gloria, honra e inmortalidad (Ro.2:67). Ellos serán juzgados conforme a la ley de sus conciencias, que nos dicta lo que está bien y lo que está mal (Ro.2:14-15). El bien que hicieron todas esas personas que jamás conocieron el verdadero Evangelio será recompensado con la vida eterna (Mt.25:31-46).

e) Nosotros creemos que la salvación eterna será la vida eterna en el reino de Dios, la cual recibiremos en la era venidera, cuando el Señor Jesús regrese del cielo para gobernar a las naciones (Lc.18:29-30, Mt.25:34, 46).

f) Nosotros creemos que los cristianos bíblicos ya tenemos la vida eterna (1Jn.5:13), pero la tenemos solo como promesa de Dios, ya que esta vida eterna o salvación eterna la hemos de alcanzar o heredar en el futuro (Mt.25:34, 2Tim. 1:1, 1Jn.2:25, 1Ts.5:9, 1Pe.1:5), y alcanzaremos esta vida eterna o salvación cuando el Señor Jesucristo aparezca por segunda vez para salvar a los que le esperan (Heb.9:28). Por consiguiente, los cristianos bíblicos estamos seguros de la vida eterna que Dios nos ha prometido, porque Dios siempre cumple lo que promete.

g) Nosotros creemos que todos los condenados serán atormentados en un fuego literal y luego destruidos totalmente en cuerpo y alma (Ap.14:9-11, Mt.10:28, Ap.20:14-15). Las ciudades de Sodoma y Gomorra Dios las destruyó por fuego, sirviendo así de ejemplo de lo que Dios hará con todos los malvados (Jud.1:7), por lo tanto, ese mismo tipo de fuego literal que destruyó esas ciudades es el que destruirá a todos los condenados

 

 

7. LA IGLESIA

 

a) Nosotros creemos que la Iglesia verdadera de Dios y de Jesucristo es universal, y es el conjunto de cristianos que siguen la doctrina del Padre y del Hijo, y que se aman unos a otros como Cristo nos amó. El numero de los elegidos que han sido, son y serán reunidos en uno bajo Cristo, la cabeza de ella; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todo. (Ef. 1:10, 22, 23; 5:23, 27, 32; Col.1:18)

 

 b) Nosotros creemos que la Iglesia visible es universal bajo el evangelio, (porque no está limitada a una nación como en el tiempo de la ley), se compone de todos aquellos que por todo el mundo profesan el cristianismo auténtico que nos enseñaron Jesucristo y sus Apóstoles (1Cor. 1:2; 12:12, 13; Salm. 2:8; Ro. 15:9, 12), juntamente con sus hijos (1Cor. 7:14; Hch. 2:39; Gen. 17:7; Ro.11:16; Gal. 3:7, 9, 14), y es el reino del Señor Jesucristo, (Mt. 13:47; Is.9:7), la casa y familia de Dios, (Ef. 2:19; 3:15; Prov. 29:18), fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación. (Hch. 2:47). A esta iglesia universal visible ha dado Cristo el ministerio, y las ordenanzas de Dios, para reunir y perfeccionar a los santos en esta vida presente y hasta el fin del mundo, haciendo a aquellos suficientes para este objeto según su promesa, por su presencia y espíritu (Ef. 4:11-13; Is. 59:21; Mt. 28:19, 20).

 

c) Nosotros creemos que esta iglesia universal ha sido más visible en unos tiempos que en otros, (Ro. 11:3, 4; Ap. 12:6-14; Hch. 9:31, y las iglesias particulares que son partes de ella, son más o menos puras según que enseñan y

reciben en ellas las doctrinas del Evangelio que enseñaron Jesucristo y sus Apóstoles, se administran las ordenanzas y se celebra con mayor o menos pureza el culto público. (1Cor. 5:6, 7; Ap. 2; y 3.)

 

d) Nosotros creemos que las más puras Iglesias bajo del cielo están expuestas a errar y a corromperse (1Cor. 13:12; Mt. 13:24-30; 47; Ap. 2; y 3.), y algunas han degenerado tanto que han venido a ser no Iglesia de Cristo, sino sinagoga de Satanás. (Ap. 18:2; Ro.11:18-22). Sin embargo, siempre habrá una Iglesia en la tierra que adore a Dios conforme a su voluntad (Mt. 16:18; 28:19, 20; Salm. 102:28).

 

e) Nosotros creemos que la única cabeza de la Iglesia es el Señor Jesucristo, (Col.1:18; Ef. 1:22). El pontífice romano, el Papa de Roma, de ninguna manera es la cabeza de la Iglesia de Dios, sino solo un impostor, pues se hace pasar por quien no es. En realidad el papado es el hombre de pecado, el hijo de perdición predicho por Pablo (2Ts.2:3-4), él fue el resultado de esa gran apostasía de la Iglesia que sucedió en el siglo 4, cuando la iglesia católica se unió al poder imperial del César de Roma.

El papa de Roma es el falso profeta que se hace pasar por Dios y por vicario de Cristo en la tierra, tal como predijo el apóstol Pablo, él le llamó “el hombre de pecado, el hijo de perdición”, sin embargo, observe que Pablo nunca le llamó “el anticristo”. Por lo tanto, nosotros creemos que el papado no es el anticristo, porque EL ANTICRISTO YA EXISTÍA EN LOS DÍAS DE JUAN, ya que el anticristo es todo aquel que niega que Jesús es el Mesías (1Jn.2:18-22), ¡¡y resulta que el papa no niega que Jesús sea el Mesías!!, todo papote reconoce que Jesús es el Mesías, y no solo eso, además el papado no existía aun en los días de Juan, por lo tanto, el anticristo no puede ser el papado.

Este hombre de pecado, el papado, es llamado en el Apocalipsis “el falso profeta” (Ap.13:11-18, 19:19-20), y ese gran falso profeta de Apocalipsis 13:11-18 será en realidad el último de los pontífices de la dinastía papal, el cual se aliará con el falso mesías, la primera bestia.

 

f) Nosotros creemos que todos los que confían en Jesucristo son inmediatamente colocados por el espíritu santo en un Cuerpo espiritual unido, la iglesia (1Co. 12:12-13), la novia de Cristo (2Co. 11:2; Ef.  5:23-32; Ap. 19:7-8), de la cual Cristo es la cabeza (Ef.  1:22; 4:15; Col. 1:18).

 

g) Nosotros creemos que la iglesia es un organismo espiritual único diseñado por Cristo, constituido por todos los creyentes que han nacido de nuevo en la época actual (Ef.  2:11-3:6). La iglesia es distinta a Israel (1Co. 10:32), un misterio no revelado sino hasta esta época (Ef.  3:1-6; 5:32).

 

h ) Nosotros creemos que la autoridad suprema de la iglesia es Cristo (1Co. 11:3; Ef.  1:22; Col. 1:18) y que el liderazgo, dones, orden, disciplina, y adoración son determinados por medio de Su soberanía como se encuentra en las Escrituras. Las personas bíblicamente designadas sirviendo bajo Cristo y sobre la asamblea son los ancianos (también llamados obispos, pastores, y pastores-maestros; Hechos 20:28; Ef.  4:11) y diáconos. Tanto ancianos como diáconos deben de cumplir con los requisitos bíblicos (1Tm. 3:1-13; Tito 1:5-9; 1Pe.5:1-5).

 

i) Nosotros creemos que estos líderes guían o gobiernan como siervos de Cristo (1 Tm. 5:17-22) y tienen Su autoridad al dirigir la iglesia. La congregación debe someterse a su liderazgo (Heb. 13:7, 17).

 

j) Nosotros creemos la importancia del discipulado (Mt. 28:19-20; 2Tm. 2:2), de la responsabilidad mutua de todos los creyentes los unos a los otros (Mt.18:5-14),

como también la necesidad de disciplina de miembros de la congregación que están en pecado de acuerdo con los estándares de la Escritura (Mt. 18:15-22; Hch. 5:-11; 1Co. 5:1-13; 2Ts. 3:6-15; 1Tm. 1:19-20; Tito 1:10-16).

 

k ) Nosotros creemos en la autonomía de la iglesia local la cual es libre de cualquier autoridad externa o control, con el derecho de gobernarse a sí misma y con libertad de interferencias de cualquier jerarquía de individuos u organizaciones (Tito 1:5).

 

l) Nosotros creemos que es escritural que las iglesias verdaderas cooperen entre ellas para la presentación y propagación de la fe. No obstante, cada iglesia local, a través de sus ancianos y su interpretación y aplicación de la Escritura, debe ser el único juez de la medida y método de su cooperación. Los ancianos deben determinar todos los demás asuntos de membresía, políticas, disciplina, benevolencia, como también gobierno (Hch. 15:19-31; 20-28; 1Co. 5:4-7; 13:1; 1 Pe.5:1-4).

 

m) Nosotros creemos que el propósito de la iglesia es glorificar a Dios (Ef.  3:21) al edificarse a sí misma en la fe (Ef.  4:13-16), al ser instruida en la Palabra (2Tm. 2:2, 15; 3:16-17), al tener comunión (Hch. 2:47; 1 Juan 1:3), al guardar las ordenanzas (Lc. 22:19; Hch. 2:38-42) y al extender y comunicar el evangelio al mundo entero (Mt. 28:19; Hch. 1:8; 2:42).

 

n) Nosotros creemos el llamado de todos los santos a la obra del servicio (1Co. 15:58; Ef.  4:12; Ap. 22:12).

 

ñ) Nosotros creemos la necesidad de que la iglesia coopere con Dios conforme El lleva a cabo Sus propósitos en el mundo. Para ese fin, El da a la iglesia dones espirituales. En primer lugar, El da hombres escogidos con el propósito de equipar a los santos para la obra del ministerio (Ef.  4:7-12), y El también da capacidades únicas y especiales a cada miembro del Cuerpo de Cristo (Ro. 12:5-8; 1Co. 12:4-31; 1Pe. 4:10-11).

 

o) Nosotros creemos que hubieron dos clases de dones dadas en la iglesia primitiva: dones milagrosos de revelación divina y sanidad, dados temporalmente en la era apostólica con el propósito de confirmar la autenticidad del mensaje de los apóstoles (Heb. 2:3-4; 2Co. 12:12); y dones de ministerio, dados para equipar a los creyentes para edificarse los unos a los otros. Con la revelación del Nuevo Testamento ya terminada, la Escritura se vuelve la única prueba de autenticidad del mensaje de un hombre, y los dones de confirmación de una naturaleza milagrosa ya no son necesarios para certificar a un hombre ó a su mensaje (1Co. 13:8-12). Los dones milagrosos pueden llegar a ser falsificados por Satanás al punto de engañar aún a creyentes (1Co. 13:13, 14:12); Ap.13:13-14). Los únicos dones en operación en el día de hoy son aquellos dones no revelatorios para equipar y edificar (Ro.12:6-8).

 

p) Nosotros creemos que nadie posee el don de sanidad en el día de hoy, pero que Dios oye y responde a la oración de fe y responderá de acuerdo a Su propia voluntad perfecta por los enfermos, los que están sufriendo, y que están afligidos (Lc. 18:1-6; Jn. 5:7-9; 2Co. 12:6-10; Stg. 5:13-16; 1Jn. 5:14-15).

 

q) Nosotros creemos que a la iglesia local se le han dado dos ordenanzas: Bautismo y la Cena del Señor (Hch. 2:38-42). El bautismo cristiano es por inmersión (Hch. 8:36-39) es el testimonio solemne y hermoso de un creyente mostrando su fe en el Salvador crucificado, sepultado, y resucitado, y su unión con El en su muerte al pecado y resurrección a una nueva vida (Ro. 6:1-11). También es una señal de comunión e identificación con el cuerpo visible de Cristo (Hch. 2:41-42). La Cena del Señor es la conmemoración y proclamación de Su muerte hasta que El venga, y siempre debe ser precedida por una solemne evaluación personal (1Co. 11:28-32). También enseñamos que mientras que los elementos de la Comunión únicamente representan la carne y la sangre de Cristo, la Cena del Señor es de hecho una comunión con el Cristo resucitado Quien está presente de una manera única, teniendo comunión con Su pueblo (1Co. 10:16).

 

r) Nosotros creemos que el diezmo no es para la Iglesia de Cristo. El diezmo bíblico no tiene que ver nada con el diezmo monetario que se practica en casi todas las iglesias de la cristiandad apóstata. En el Nuevo Testamento no hay ni un solo pasaje donde se enseñe esa doctrina falsa del diezmo iglesiero monetario. Jamás Jesús o sus apóstoles enseñaron que los cristianos tengamos que dar la décima parte de nuestro dinero a un misterio pastoral de alguna iglesia. Pablo por ejemplo jamás pidió en diezmo monetario a ningún cristiano, sin embargo, Pablo si recibía OFRENDAS de otras iglesias, que podían ser de dinero o de productos alimenticios del campo, pero esas ofrendas no eran para el beneficio egoísta de Pablo, sino que eran para ayudar a otros cristianos que estaban pasando por tribulaciones y hambre:

 Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén." (Ro.15:25-26)

 "En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las Iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén" (1Co.16:1-3).
Por consiguiente, la verdadera ofrenda cristiana NO es para pagar el salario del "ministro de Dios", ni para comprar edificios, sino para AYUDAR A LOS SANTOS NECESITADOS. Los "pastores" "sacerdotes" o "evangelistas" asalariados que piden dinero a sus fieles "ovejas" para poder predicar el Evangelio, o para mantener el ministerio de su Iglesia, o para comprar edificios y equipos costosos HAN PERVERTIDO EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LA OFRENDA CRISTIANA, tal como se practicaba en el siglo uno, y se han corrompido en la fe. ¡¡Dios NO necesita el dinero de nadie para que el Evangelio sea dado a conocer al mundo!!, porque dicho Evangelio es PODER de Dios (Ro.1:16). Por lo tanto, la verdadera OFRENDA cristiana es la ofrenda PARA LOS CRISTIANOS QUE PADECEN NECESIDAD, es decir, es una ofrenda de AMOR hacia los hermanos en la fe que pasan por tribulaciones y necesidades económicas o alimenticias. La doctrina iglesiera de que hay que ofrendar para poder predicar el Evangelio, o para pagar sueldos a los supuestos "ministros de Dios" es, por lo tanto, una ABERRACIÓN, y un engaño de Satanás, con el fin de pervertir el verdadero significado de la ofrenda cristiana, y para esos impostores se lucren y vivan a costa del dinero de otros..
Por consiguiente, los llamados "pastores" o "ministros de Dios" de las diferentes iglesias de la cristiandad apostata que exigen el diezmo a sus feligreses son PASTORES ASALARIADOS, es decir, falsos pastores (Jn.10:12), los cuales ejercen su "trabajo pastoral" para conseguir un SALARIO con el cual mantener a él y a su familia, o simplemente para enriquecerse económicamente, y vivir lujosamente a costa del dinero sacado a los pobres ignorantes que han caído en las redes de esos farsantes y falsos apóstoles. Como dijo el apóstol Pablo, ellos son "corruptos de entendimiento, y privados de la verdad, TOMANDO LA PIEDAD COMO FUENTE DE GANANCIA" (1Tm.6:5).

 

 

8- LA PROFECIA BIBLICA

a) Nosotros creemos en las profecías de la Biblia, y especialmente en la Profecía completa, que es el Apocalipsis, siendo la palabra profética más segura, la cual alumbra en la oscuridad y nos revela fielmente el futuro (2Pe.1:19, Ap.22:6).

b) Nosotros creemos que los últimos tiempos comenzaron con la primera venida del Señor Jesús (Heb.1:1-2, 1Jn.2:18).

c) Nosotros creemos que el Señor Jesucristo regresará con gran poder y gloria inmediatamente después de la tribulación de aquellos días (Mt.24:29-30).

d) Nosotros creemos que el Arrebatamiento de la Iglesia, es decir, la reunión de los escogidos con el Señor Jesús en el aire, sucederá cuando él venga con gran poder y gloria inmediatamente DESPUÉS de la tribulación de aquellos días (Mt.24:31, 1Ts.4:15-17). Por consiguiente, esa doctrina iglesiera de que el Arrebatamiento de la Iglesia ocurrirá cuando Jesús venga de forma secreta e invisible antes de una tribulación de siete años es una espantosa mentira satánica, una doctrina de demonios muy peligrosa para todos aquellos millones de personas que la creen.

e) Nosotros creemos que ha de venir un gobierno mundial de un falso mesías, llamado la bestia en el libro del Apocalipsis, y que ese futuro gobierno mundial durará solamente 42 meses (Ap.13:5). En ese tiempo Satanás y sus ángeles habrán sido derrotados por Miguel y sus ángeles, y habrán descendido a la tierra (Ap.12:9, 12). Satanás y sus ángeles habrán sido desalojados de los lugares o regiones celestiales donde ahora tienen su morada (Ef.6:12), y entonces el diablo, lleno de ira, descenderá a la tierra acompañado por sus ángeles, y es en ese momento cuando entregará su poder, su trono y su gobierno mundial a la bestia, el falso mesías (Ap.13:2).

f) Nosotros creemos que la gran ramera, la madre de las rameras, mencionada en Apocalipsis 17:5 es la iglesia católica romana, siendo sus hijas rameras el resto de iglesias protestantes apóstatas e idólatras que salieron de la iglesia católica romana. Esta gran ramera tiene su sede o centro de poder en Roma, la ciudad de las siete colinas (Ap.17:9). Esta gran ramera no era solamente la Roma pagana del antiguo imperio romano, sino que también es la actual Roma vaticana, la cual es la heredera de la antigua Roma pagana.

g)Nosotros creemos que la iglesia católica romana, la gran ramera, será destruida totalmente, y su capital, Roma, desaparecerá para siempre de la faz de la tierra, y nunca más será hallada (Ap.18:19-21). El Apocalipsis predice que el futuro falso mesías, la bestia, y sus diez reyes aliados odiarán a esa gran ramera y destruirán la ciudad de Roma por fuego en una sola hora (Ap.17: 16-17). Esta profecía de la destrucción de la ciudad de Roma en una sola hora, y de su desaparición total, jamás se cumplió en el pasado, sino que se cumplirá en el futuro, por lo tanto, esto demuestra que la gran ramera aun sigue existiendo en la ciudad de Roma, y esa gran ramera es, por tanto, la iglesia católica romana. El pueblo de Dios que pueda existir dentro de esa gran ramera y de sus hijas rameras oirán la voz de Dios, el cual llama a su pueblo a que salgan de esa gran Babilonia (confusión) religiosa, para que no sean partícipes de sus pecados, ni reciban parte de las plagas que Dios las enviara (Ap.18:4).

h) Nosotros creemos que los verdaderos cristianos, los santos, sufrirán una gran persecución mundial durante esos 42 meses de gobierno mundial de la bestia (Ap.13:7, 10). Muchos de esos santos serán muertos, pero también creemos que otros cristianos escaparán a lugares seguros de la tierra donde podrán vivir en comunidades durante esos 42 meses de gobierno mundial de la bestia, hasta la venida gloriosa de Cristo (Mt.24:15-21). Durante ese tiempo de gobierno mundial de la bestia la ciudad de Jerusalén será entregada a la ONU, es decir, a las naciones gentiles, los cuales la van a hollar durante esos 42 meses o 1260 días, y entonces los dos testigos-profetas de Dios estarán profetizando y edificando la Iglesia de Dios (Ap.11:2-13).

i) Nosotros creemos que los cristianos podremos conocer perfectamente en el futuro la fecha de la venida gloriosa de Cristo y del fin del mundo. El gobierno mundial de la bestia durará 42 meses (Ap.13:5), y Jesús regresará del cielo para destruir ese gobierno mundial de la bestia (Ap.19:19-21), por lo tanto, cuando comience el gobierno mundial de la bestia podremos conocer fácilmente la fecha del regreso glorioso del Señor Jesús y del fin del mundo, simplemente habrá que contar los 42 meses desde el comienzo de ese gobierno mundial de la bestia. Y respecto a las palabras de Jesús en Mateo 24:36, en esas palabras se dice simplemente que EN ESE MOMENTO nadie, excepto el Padre, conocía el día y la hora de la futura venida gloriosa de Cristo, observe que el texto bíblico dice "nadie sabe", en tiempo presente, pero no dice "ni sabrá", por lo tanto, esas palabras de Jesús no niegan que en el futuro podamos conocer la fecha exacta de su regreso glorioso. Y respecto a las palabras de Jesús en Hechos 1:7, Jesús se estaba refiriendo solamente a sus apóstoles que en ese momento estaban con él, "no os toca A VOSOTROS saber los tiempos o las sazones…", es decir, es a ELLOS a los que no les tocaba conocer el tiempo ni las sazones de la futura restauración del reino a Israel, pero el pasaje no dice por ninguna parte que en el futuro no podamos conocer la fecha del regreso de Cristo y de la restauración de Israel.

j) Nosotros creemos que esa gran tribulación contra los santos, que durará 42 meses, no hay que confundirla con la ira de Dios, la cual será derramada sobre los adoradores de la bestia al final de esos 42 meses de gobierno mundial de la bestia (Ap.16:1-21).

k) Nosotros creemos en la futura batalla de Armagedón, en la cual la bestia, los reyes de la tierra y sus ejércitos se reunirán en el valle de Mejido, en Israel, para luchar contra el Señor Jesús y sus ángeles, intentando así impedir que Jesús descienda a la tierra para gobernar el mundo (Ap.16:13-16, 19:19-20). Por lo tanto, los cristianos bíblicos rechazamos totalmente esa doctrina falsa de que la batalla de Armagedón será una guerra mundial entre la bestia y los ejércitos de las naciones orientales, ya que esa batalla será un combate único en la Historia entre los ejércitos del mundo, liderados por la bestia (el falso mesías), y los ejércitos celestiales o extraterrestres liderados por el Señor Jesucristo.

l) Nosotros creemos que cuando regrese el Señor Jesús con gran poder y gloria al final de esos 42 meses entonces el falso mesías y su aliado religioso, el falso profeta, serán apresados y arrojados vivos a un lago de fuego, y los ejércitos del mundo reunidos en Armagedón serán destruidos por el propio Señor Jesús (Ap.19:19:21). Entonces Satanás será apresado, atado y encerrado en un lugar llamado el Abismo, para que no pueda engañar a las naciones de la tierra durante el Milenio (Ap.20:13). De esta manera terrible terminará el futuro gobierno mundial de Satanás, la bestia y el falso profeta.

m) Nosotros creemos que cuando Jesús regrese del cielo con todos sus ángeles entonces todos los santos que fueron muertos por causa de la Palabra de Dios y por el testimonio de Jesús, y aquellos que no adoraron a la bestia ni a su imagen, ni recibieron su marca en sus frentes ni en sus manos, volverán a vivir, es decir, resucitarán en gloria, y aquellos cristianos que queden vivos en la tierra no morirán, sino que serán transformados en un instante de mortal a inmortalidad, y todos esos santos juntos serán arrebatados en "nubes" voladoras para recibir al Señor Jesús en el aire, la atmósfera (1Ts.4:15-17), y desde el aire estos santos resucitados y glorificados acompañarán al Señor Jesús en su descenso glorioso y triunfal a la tierra y comenzarán a reinar con él durante mil años literales sobre las naciones de la tierra (Ap.20:4-6, 2:26-27, 5:10).

ñ) Nosotros creemos que cuando Jesús y sus santos glorificados desciendan a la tierra juzgarán a los seres humanos que estén vivos en la tierra. Jesús se sentará en un trono resplandeciente, y entonces juzgará a las naciones de la tierra que en ese momento estén vivos, separando a unos de otros. Aquellos seres humanos que tuvieron misericordia con los verdaderos cristianos (los hermanos pequeños de Jesús) serán puestos a la derecha de Cristo, y entonces ellos recibirán la vida eterna, y entrarán en el reino de Dios, sin embargo, aquellas personas que no tuvieron misericordia con los verdaderos cristianos perseguidos serán puestos a la izquierda de Cristo, y él los enviará al fuego eterno, donde serán atormentados y destruidos totalmente en cuerpo y alma (Mt.10:28, 25:31-46).

o) Nosotros creemos que Jesús, cuando regrese del cielo, no solamente juzgará a los seres humanos que estén vivos en la tierra, sino que también comenzará el juicio de los muertos, un juicio que durará mil años (Ap.11:18). Esos muertos serán juzgados conforme a las obras que hicieron cuando ellos vivieron en la tierra (Ap.20:12).

p) Nosotros creemos que cuando esos mil años se cumplan Satanás será soltado del Abismo, para engañar a las naciones. Millones de personas, lideradas por Satanás, intentarán derrocar el gobierno mundial del Señor Jesús y de sus santos, rodearán la ciudad de Jerusalén terrenal, pero descenderá fuego del cielo y los consumirá, y Satanás mismo será lanzado al lago de fuego, donde será atormentado y destruido para siempre (Ap.20:7-10).

q) Nosotros creemos que los muertos que ya fueron juzgados durante el Milenio volverán a vivir, para comparecer ante el Tribunal de Dios, y oír la sentencia o veredicto, ya sea de perdón, o de condenación. Aquellos que no tengan su nombre escrito en el libro de la vida serán arrojados a un lago de fuego, donde serán totalmente destruidos en cuerpo y alma (Ap.20:5, 11-15).

r) Nosotros creemos que después de esos mil años literales la tierra será totalmente destruida por el fuego, y entonces Dios creará un nuevo cielo y una nueva tierra, es decir, un nuevo planeta, sobre el cual descenderá la capital del Universo, la Nueva Jerusalén celestial, y el propio Dios Padre descenderá de forma personal y visible a esa nueva tierra, para morar con los seres humanos inmortales (Ap.21:1-5).

 

 

GRÁFICO DE LA PROFECÍA BÍBLICA

Por

Tito Martínez

Madrid, 8 de julio de 2010

 


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